El campo que alimenta se moviliza

Mientras el campo concentrado a través de la Mesa de Enlace se tambalea en un paro de comercialización contra el aumento del 3% de los derechos de exportación en la soja para productores grandes, el campo que produce alimentos se moviliza en la capital y principales ciudades del país para defender las políticas redistributivas y seguir abriendo el debate sobre el modelo agropecuario que necesitamos todos y todas.

En su discurso de apertura de sesiones legislativas el presidente Fernandez adelantó la decisión y el lunes 2/3 el Ministro Basterra le anunció a las entidades que conforman la Mesa de Enlace (CRA, SRA, Coninagro y FAA) la modificación de los porcentajes por derechos de exportaciones, mal llamados “retenciones”: de los 25 productos bajo este régimen sólo la soja tuvo una aumento (+3%), otros productos como la carne, el trigo y el maíz permanecieron sin variaciones, y los ligados a las economías regionales fueron reducidos. Además se anunció un régimen de compensación para pequeños y medianos productores de devolución del tributo (hasta 1000 toneladas), una vieja reivindicación de la Federación Agraria. No obstante 24 horas después de la reunión anunciaron el cese de comercialización que empezó el lunes y termina el jueves. Ante el rechazo de las bases federadas, la dirección de FAA tuvo que otorgar “libertad de acción” para sus afiliados, y el propio presidente de Coninagro salió inmediatamente a bajarle los decibeles a la confrontación pidiendo “diálogo”.

Mientras por arriba intentan reeditar la “mística” del conflicto del 2008 durante la ExpoAgro de Clarín y La Nación, por abajo cruje y hace agua. Es que ante la emergencia económica y social que vive el pueblo argentino la actitud de campo concentrado pone de manifiesto todo lo regresivo que en términos políticos y culturales ha instalado el agronegocio en nuestras sociedades. No son sólo un par de propietarios o alguna entidad desbocados de especulación y mezquindad: es la lógica propia de una forma de producción y apropiación. Esto ha quedado en evidencia para amplias franjas de nuestra población, tanto urbana como rural.

Todos estos elementos empalman con la necesidad de acceder a alimentos sanos a precios justos de millones y con la constatación del desastre ambiental al que estas lógicas nos han llevado, por eso también tanto el lunes como el martes miles de personas participaron de los verdurazos y tractorazos en La Rural y Plaza de Mayo. Es que el campo que produce alimentos despliega lo opuesto: agroecología, cadenas cortas de comercialización, diversidad, cuidado del ambiente, arraigo rural y un largo etc; un modelo agropecuario con tierra y dignidad para las familias campesinas, y soberanía alimentaria para el conjunto del pueblo.

Buenos Aires, 10 de marzo de 2020

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