“El pueblo chileno despertó de 46 años de neoliberalismo” – Lirayén Reyes

Para quienes aspiramos a vivir en un mundo muy distinto a este, Chile se nos ha metido en la vida. Mientras las noticias de enormes movilizaciones, de una represión brutal y los anuncios gubernamentales ocupan espacio en las agendas mediáticas; poco se indaga sobre ese animal social que se despliega a cielo abierto con una potencia enorme. Los medios nos devuelven imágenes de jóvenes que enfrentan a “los pacos”, de multitudes caceroleando, de estados de sitio desafiados, de shoppings en llamas; pero ¿qué los mueve? ¿qué sufrieron? ¿qué desean? ¿qué es lo que está explotando realmente del otro lado de la cordillera?

El andar nos ha permitido vincularnos con una compañerada multicolor, que acusa nacionalidades distintas, pero que está hermanada en el deseo de transformar todo, en todos lados. Eso nos permite que desde Concepción nos llegue la palabra de Lirayén Reyes, militante de ANAMURI (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) y parte de la Red chilena contra la violencia hacia las mujeres y las niñas del Biobío, y las grandes fotografías de Álvaro Santana; para trasmitirnos algo de ese pulso vital, de esa atmósfera, de ese frenesí que ahora mismo está cambiando Chile.

También compartimos un registro de una de las actividades de la Asamblea de Chilenxs en Buenos Aires; grupo integrado por jóvenes, muchos desplazados por el sistema chileno que está cambiando…más temprano que tarde.

Yo que me encuentro tan lejos
Esperando una noticia
Me viene decir la carta
Que en mi patria no hay justicia
Los hambrientos piden pan
Plomo les da la milicia, si

“La Carta” – Violeta Parra

Huerquen: ¿Por qué una medida de aumento de 30 pesos del metro disparó este levantamiento?
Lirayén:

Lirayén: Sentimos que es un despertar del pueblo de Chile respecto a un cúmulo de 46 años ya de neoliberalismo, y todas las repercusiones que va teniendo en la vida del pueblo mismo. Es un pasar completamente mediado por las empresas, por las transnacionales, completamente mediado por el mercado. Entonces es analizar cómo opera esta mercantilización de la vida en un sentido profundo, donde se asume la vida sin derechos sociales, donde los valores se trastocan y tenemos una casta política pensando en la acumulación de capitales para ellos y sus descendientes… Recién (en la asamblea de mi barrio) veíamos una infografía: donde la mitad de mujeres que se pensionaron por vejez en agosto de este año, obtuvo una pensión que significa menos de una sexta parte de la canasta básica de alimentos. Mientras que el estado gastó $188.5 millones de pesos chilenos por cada diputado en el año 2018, entre sueldo bruto y asignaciones extras, siendo la dieta parlamentaria más alta de la OCDE (lo que corresponde a un ingreso mensual de 95 veces la canasta básica). ¡Es una locura! Se viven mundos y realidades completamente paralelas, donde quienes gobiernan insisten en fortalecer el mercado y todas sus instituciones, y del mismo modo facilitan desviar dineros públicos a estas mismas empresas privadas en donde ellos y sus parientes muchas veces también son parte de los directorios… es algo irrisorio y que creemos que tenía que explotar.

Foto Álvaro Santana

Hqn: ¿Qué sentiste cuando declararon el estado de emergencia y el toque de queda?

L: Siento que es importante retomar la idea de que en el actual contexto de movilización niños y niñas, jóvenes y estudiantes han sido capaces de despertar al resto de la población para decir ¡ya basta!, y demostrar en los hechos, el no tener miedo, a pesar de llevarse las consecuencias de esta represión en el cuerpo. Nos duele tremendamente la represión pero a la vez es sumamente esperanzadora esa energía juvenil volcada a los cambios y a remecer las estructuras.

Llevábamos mucho tiempo como en un estado de adormecimiento general producido por este mismo sistema. O sea, siento que la forma que tiene este sistema de mantenerte en la misma rueda, básicamente radica en mantenerte sobreviviendo, “mal viviendo”, pero sometidos a las lógicas del mismo modelo y con los valores por supuesto del mismo modelo: el individualismo, la competencia, enaltecer un –falso- progreso, con la meritocracia, con esta idea de la clase media aspiracional, el emprendedor y la emprendedora… un desastre.

Todos esos valores los necesitamos erradicar para poder darnos cuenta y analizar la realidad con otro lente; con otra forma de leer lo que sucede en el cotidiano… ver y pensar para dónde queremos ir y cómo humanizamos, no al sistema, sino como nos re-humanizamos nosotros mismos, nosotras mismas.

Hqn: ¿Cómo han venido siendo los días de movilización en los territorios, en las asambleas barriales?

L: En estos momentos, a partir ya de la movilización como tal, a partir por ejemplo del sábado 19 de octubre, las personas de manera espontánea están saliendo a la calle, encontrándose, escuchando el sonido de las cacerolas todos los días a las 8 de la noche. Pero ha sido como un proceso de encontrarse, principalmente. De saludarse, de preguntarse de dónde vienes, dónde vives y con quiénes. Encontrarte con vecinas y vecinos que veías, pero no tenías relación; entonces podemos pensar en todas estas fisuras, como al mismo modelo, al mismo sistema, que son profundamente creativas y motivantes. En estos momentos todavía transitamos en ese estado: el encontrarse, el compartir, el conversar, el volver los espacios más fraternos. Ha habido situaciones muy especiales estos días, a pesar del toque de queda, a pesar de la represión: es que los locales comerciales, las tiendas están cerradas, entonces hay más espacios para poder hacer cosas, vivir, encontrarse, jugar. Los niños y las niñas comparten con los papás y las mamás en las calles, pues la jornada de trabajo está paralizada (o es más reducida), hay  menos tránsito vehicular, como que el mundo se está deteniendo más temprano; y de alguna manera estamos aprovechando eso para encontrarnos, por supuesto desobedeciendo el toque de queda.

Hace un par de días hubo una noticia terrible en la comuna de San Pedro de la Paz. Un tipo pasó con su auto a toda velocidad, atropellando a la gente que participaba en uno de los cacerolazos, y sale el gobernador a decir que “eso no hubiera pasado si la gente hubiera estado tranquila en su casa”. Es una declaración absurda y nefasta en estos momentos. En la situación social en la que estamos viviendo, necesitamos encontrarnos y remecernos. Por supuesto que los tipos están profundamente desesperados de volver a la “normalidad” que dicen ellos; pero es volver a someter a la gente a este individualismo, a estar subyugados a los horarios extenuantes de trabajo, a las jornadas larguísimas, a que las familias sólo compartan y se vean en el momento que llega la noche. Frente a estas situaciones sentimos que estamos en esta rebelión popular, que nos invita a no quedarnos en nuestras casas en el toque de queda, un toque de queda profundamente injusto, ilegitimo, inmoral… todo junto… Y frente a eso nos vamos a rebelar, y nos tenemos que rebelar. Es una necesidad también del pueblo, de las comunidades, de encontrarse y de romper con esa lógica. Y encarar en las calles a quienes generan estos actos miserables que buscan a través del miedo, imponer la atomización y el descontento individual. A todo eso responde el acto político de tomarse las calles, y no esperar validación o beneplácito de quienes están en contra de las comunidades y su organización popular, quienes promueven la salida individual, el “salvarse solo” y buscan confinar los malestares a las mentes deprimidas o al silencio de las casas.

Foto Álvaro Santana

Hqn: ¿Cuál es la relación de la movilización con las luchas territoriales que vienen gestándose en el país?

L: Una de las grandes jugadas que intenta instalar el gobierno es la idea de los 30$… de que esta movilización es sólo por el aumento del pasaje del metro en la ciudad de Santiago: “ahora déjennos a nosotros que vamos a frenar lo de los 30$”. Y eso se ha visto ampliamente superado por la población en general, el pueblo que está en las calles, en las movilizaciones: los chiquill@s jóvenes, han dado una lección de que esta movilización importante no es por los 30$, o sea, hace mucho tiempo que no es por los 30$. Los 30$ pueden haber sido el puntapié inicial por el que este reventón encontró un lado de escapatoria para poder salir y demostrar el descontento. Pero la gente hace la reflexión profunda… la salud es un negocio, la educación sigue siendo un negocio. Estamos endeudados por 15 – 20 años con los créditos de la educación. En salud, la gente se está muriendo, las listas de espera llevan años, y avanzan porque muchos pacientes fallecen esperando un llamado del hospital, o están hospitalizadas/os en condiciones indignas, hay mujeres que están pariendo en los baños del hospital… Mientras los ecosistemas son destruidos por el avance de las inmobiliarias en las ciudades y en las periferias de éstas; los territorios contaminados por la megaminería en el norte, por la salmonicultura en el sur, y por las forestales a lo largo del centro sur del país. Se mantiene un código de aguas, que vuelve el agua una mercancía y permite que sea transada por medio de acciones de agua, escindida de la tierra. Ese es el nivel y ese es el resultado de este neoliberalismo en todas las esferas de la vida. O sea, nada está hecho para los seres humanos, ni para la condición de vivir una buena vida, un buen vivir. Todo está mediado por las ganancias de unas pocas familias, y a eso nos vamos a continuar rebelando.

Yo siento que es fundamental también definir cuáles son los “triunfos” del pueblo que está luchando hoy en las calles independientemente de si Piñera renuncia, que debería hacerlo por supuesto. Pero en estos momentos, esta toma de conciencia, este salto en la búsqueda y en el análisis de la situación pero también de la posibilidad de la organización popular como respuesta a los problemas, yo creo que es fundamental.

Aquí hoy día el gobierno no sabe con quién dialogar, porque los partidos políticos fueron sobrepasados hace mucho tiempo. La institucionalidad neoliberal no “da el ancho”, no ha podido capitalizar, no ha podido cooptar a las dirigencias porque no hay. Te encuentras con el movimiento social, con la gente que se está auto-educando en las calles, que está construyendo sus carteles con sus demandas, y sale y se organiza y se vuelve a encontrar y junta elementos para combatir la represión: desde bicarbonato diluido en agua y vinagre, una señora que te pasa una bolsa con limones cortaditos… de esas muestras de solidaridad estamos hablando, las que rompen totalmente con las lógicas de este sistema. Yo siento que todas esas instancias, todos esos hechos, acciones, se transforman en nuestro salto de estos días de movilización, nuestras “ganadas”, nuestras victorias, aunque pueden verse como pequeñísimas. Pero ya es una cuestión importantísima en el estado de sometimiento y adormecimiento como en el que estábamos.

Foto Álvaro Santana

Hqn: En este momento en que el horizonte de lo posible se corrió ¿cuáles creés que son los desafíos del movimiento?

L: En estos momentos hemos logrado identificar que no se puede negociar con el gobierno, en un contexto de estado de excepción, con los militares en las calles y con los toques de queda; es una cuestión urgente de los sectores populares organizados y no se puede transar con eso.

Ahí, inmediatamente, la institucionalidad queda atrapada, porque hasta el mismo Frente Amplio te dice el fin de semana pasado que no van a negociar nada, sin embargo, votaron la reducción del alza de los 30 pesos en el valor del pasaje de metro… ¿podríamos ver esta acción cómo la búsqueda de una válvula de escape para esta gran olla de presión? Entonces, no nos podemos dejar engañar, en estos momentos la masividad en las calles y la organización que amerita, ha dejado claro que necesitamos otras formas de organización y eso es el control territorial; las asambleas barriales, territoriales, con las demandas que ya viene trabajando el movimiento popular, que se articulan con las demandas levantadas por las coordinadoras territoriales a través de organizaciones medioambientales, comités, múltiples expresiones de organización que han venido dando la pelea para poder tener una concepción más amplia de lo que es el buen vivir y también de lo que son las expresiones del modelo en el territorio, pues todo está imbricado.

Hoy día, también nuestra concepción de control territorial y de generación de propuestas desde esos espacios son más amplias. Por ejemplo estamos pensando el tema del desabastecimiento, que es algo que el gobierno lanza como una forma de generar miedo en la población. Frente a eso, nuestra respuesta debiese ser desde el control popular, desde el abastecimiento popular. Desde poder generar espacios donde reunamos alimentos, administremos productos, donde compartamos ollas comunes. La necesidad de colectivizar los cuidados, y de encontrarnos y generar espacios seguros para los niños y las niñas, de asegurar la alimentación. Las raciones de alimentación de las escuelas, que el gobierno dijo que iba a entregar, por supuesto no llegaron hasta muy avanzada la movilización. ¿Qué pasa con los medicamentos y fármacos? Cómo rompemos con la lógica que reproduce el sistema de que quienes pueden pagar por medicamentos obtienen lo que necesitan -disponibles en cadenas farmacéuticas coludidas en sus precios- mientras la gran mayoría no tiene permitido ni siquiera enfermar, porque su bolsillo no se los permite. Entonces, ante todas estas cuestiones que también son estrategias de control, de sometimiento de los ímpetus de organización que puede llegar a tener el pueblo, frente a esta realidad, nuestra audacia debiese ser mayor y nuestra creatividad también, porque hoy día no podemos confiar en resolver nuestras necesidades por medio de bonos y boucher para que al término de la jornada, sean las empresas quienes ven fortalecidas sus ventas, en detrimento del sistema público y sus instrumentos. Creo que la idea de que la seguridad nos la vayan a brindar instituciones que nos están matando y que están incluso desapareciendo los cuerpos, torturando en centros clandestinos, superándose a sí mismos, en un nivel que las generaciones post dictadura no habíamos vivido, alcanza el descaro de una institucionalidad superada a sí misma.

Entonces, todas las formas de ejercer ese poder popular en las calles tienen que verse manifestadas, tenemos que generar los espacios para concretizarlos y también para mostrar la viabilidad que tiene: demostrar en las calles, con hechos, que esto se puede y que puede dar resultados. Que nosotros más que nadie conocemos nuestras necesidades y podemos darles respuestas.

Foto Álvaro Santana

Hqn: Mucho más que 30 pesos…

L: Claro. Creo que hay que combatir la mercantilización de la vida, combatir el sobreconsumo y el endeudamiento, combatir la precarización constante de todas las esferas de la vida por parte de las trasnacionales y también de este gobierno que administra toda esta forma de dominación y de expoliación en los territorios. Esto también incluye poder ejercer una presión real sobre los senadores para no aprobar el TPP-11 (tratado trans-pacífico), aunque se encuentre ya en las últimas fases. Necesitamos organización, necesitamos creatividad, necesitamos generar los mecanismos que nos permitan controlar estas dinámicas de la vida colectivizada, humana, fraterna, solidaria, feminista, profundamente feminista… con el cuidado de no caer en el adulto-centrismo, con la profunda sensibilidad en las diferencias, en las necesidades de cada quien en la búsqueda de la articulación de las demandas en conjunto; que nos permita también definir propuestas que puedan concretizarse a corto, a mediano y a largo plazo. Aprender de las experiencias de los pueblos originarios, de las comunidades campesinas en el ejercicio de la autonomía y autodeterminación, que nos guían por las experiencias de prácticas campesinas que no contaminan ni dañan la tierra, en la lucha por la soberanía alimentaria, y en el desarrollo de otras lógicas en las áreas industrial y energética, donde también caben otras economías y mercados.

Desde la vereda de las reflexiones colectivas, en diversos territorios están levantándose asambleas barriales o territoriales, que buscan no sólo mantener campañas para exigir que el gobierno renuncie o que terminen ahora los estados de emergencia en los territorios, sino que también, buscan afrontar desafíos territoriales en conjunto, donde se conversa desde imaginar la ciudad, hasta pensar en espacios de autoeducación colectivos y horizontales. Ese es nuestro sur estos días, poner fuerza y entusiasmo en construir organización popular, territorial, barrial, en las calles, en las marchas, y también en las asambleas; seguiremos contándoles cómo van estos procesos que no descansan en la institucionalidad vigente, sino que apuntan a la construcción desde las comunidades y al ejercicio del poder popular.

Hqn: ¿Te gustaría decir algo más?

L: Sí: ¡Piñera, tu sistema y tu falso progreso patriarcal y colonial fracasó! lo sepultamos, sabemos que es una farsa, está escrito en las calles, en los millones de carteles de estudiantes y jóvenes. Fracasó y no volveremos más al confinamiento de las ideas, necesitamos espacios libres, seguros, fraternos y amorosos para seguir viviendo la vida.

¡Un abrazo queridxs huerquenes!

Concepción, Chile – 23/25 de octubre de 2019

Foto Álvaro Santana

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