“Marcha Plurinacional de los Barbijos” 5 de junio – Día Mundial del Ambiente

En el marco del Congreso Internacional de Salud Socio-Ambiental realizado los días 5, 6 y 7 de junio, convocamos a una MULTITUDINARIA MARCHA en Rosario, desde plaza San Martín, pasando por plaza Pringles, hasta el Monumento Nacional a la Bandera, para denunciar las consecuencias de este  modelo extractivista, colonialista, patriarcal y neoliberal  que daña la  Tierra y  la vida de todos los seres que en ella convivimos. Elegimos llevar un barbijo como símbolo para la visibilización de esto. Desde las 13 hs. se compartieron saberes y sabores en la FERIAZA POR LA SALUD SOCIOAMBIENTAL y se finalizó con un FESTIVAL que contó con la participación de Rubén Patagonia y artistas de la región.

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¡La salud no se negocia!

La Argentina es elegida desde hace años como zona de sacrificio por los gestores y diseñadores de las reglas socio-económicas globales, las cuales han sido adoptadas sistemáticamente y sin resistencia como políticas de Estado por la Dictadura Cívico-Militar-Eclesiástica iniciada en 1976 y los sucesivos gobiernos democráticos.

Invadir, dominar, saquear, empobrecer y matar es la metodología que desde la conquista padecemos en nuestros territorios. El intento de aniquilación de las comunidades originarias y sus culturas, con su manifestación más extrema en la llamada “Campaña del Desierto” y posteriormente la Revolución Industrial, que desde mediados del siglo pasado se continúa y complementa con la denominada Revolución Verde, son claras expresiones  de las  lógicas que nos han conducido a la presente  crisis civilizatoria que pone en riesgo al planeta.

El modelo extractivista imperante viene desgastando la capacidad de homeostasia (capacidad de equilibrio, autorregulación y compensación de un sistema) que sustenta la vida, arrasando con la biodiversidad de los ecosistemas, la soberanía alimentaria y energética de los pueblos provocando daños irreparables y atentando gravemente contra la salud.

El corporativismo financiero opera en complicidad con grandes sectores de los gobiernos, la  justicia, la  ciencia y los medios de comunicación, implementando una cultura de encubrimiento, impotencia y miedo, desde donde se legitiman y reproducen políticas y legislaciones que eluden el debate sobre la matriz agroalimentaria y energética, validando prácticas  ecocidas tales como la megaminería, el fracking y los procesos industriales, que tienen por consecuencia la apropiación de las tierras mediante expulsión violenta de comunidades ancestrales, la devastación de bosques nativos y humedales para emprendimientos inmobiliarios y agroindustriales, la conversión de las semillas en mercancías, la fabricación de productos comestibles transgénicos con agrotóxicos, la creación de basurales a cielo abierto, el tratamiento inadecuado de los residuos industriales, las fumigaciones rurales y urbanas, entre otros procesos altamente contaminantes y socialmente destructivos.

Las consecuencias hoy son evidentes, pico de petróleo, deterioro de los suelos por monocultivo, crisis hídrica, sequías, incendios, inundaciones, contaminación del aire, incremento de enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, respiratorias crónicas, diabetes y cáncer), de malformaciones y abortos espontáneos, obesidad y desnutrición, debilitamiento de las resistencias de los pueblos instalando perversas campañas de marketing que tergiversan  realidades sometiéndonos al consumo, la enfermedad y la muerte.

El poder hegemónico, pretende persuadirnos de que no hay otros modos posibles, otras alternativas de resiliencia y remediación. Mas la fuerza revolucionaria que la humanidad sostiene desde siglos, se actualiza intacta en centenares de asambleas y organizaciones sociocomunitarias vecinales, gremiales, políticas, ambientalistas, educativas en las que participamos millones de personas en todo el planeta. Colectivos en los que decidimos todos los días desarrollar diversas praxis, consiguiendo múltiples y contundentes resultados que verifican nuestra posibilidad concreta de reconstruir un estado de bienestar común, frente al avasallamiento del sistema neoliberal incapaz de asumir y respetar los límites vitales saludables.

En ejercicio, defensa y promoción de los derechos humanos, socioambientales y de la Tierra, comprendiendo que estamos sumergidos en un grave problema estructural del que sólo saldremos si amalgamamos nuestras luchas y nos fortalecemos, realizamos en la ciudad de Rosario esta Marcha Plurinacional por la Salud Socioambiental el 5 de junio de 2019, Día Mundial del Ambiente.

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