Cerdos para China: No queremos megagranjas-bomba

China se ha transformado en el principal socio comercial de la Argentina desplazando a Brasil, y aun antes de resuelta la reestructuración de la deuda, ya está instalada la disputa por la forma en que se reactivará la economía en un país con casi la mitad de la población en la pobreza, un entramado productivo fuertemente dañado y un Estado escaso de recursos (y quizá también de ideas). En esta situación se inscribe el acuerdo para la instalación en nuestro país de mega-granjas de producción porcina para abastecer al mercado chino jaqueado por el brote de peste porcina africana (PPA).

Todo indica que este proyecto avanza con fuerza, omitiendo las luces de alarma que se encienden a partir de la propia pandemia, las experiencias concretas de este tipo de emprendimientos en todo el mundo, y el rechazo de enormes franjas de la población.

Un viejo discurso para un nuevo experimento

Según directivos Biogenesis Bagó que desde el inicio tiene un rol muy importante en este proyecto (que le podría representar ingresos multimillonarios) “la asociación binacional implicaría pasar de una producción de 6 a 100 millones de cerdos en un período de 5 a 8 años. El Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Jorge Neme, que viene oficiando de vocero de la iniciativa, habla de 350.000 madres; en mega-granjas que los chinos pretendían de 25.000 madres cada una, pero se habría “negociado bajarlas a 12 o 15.000”. En Argentina no existe ningún emprendimientos de esa magnitud, y los más grandes arañan la mitad. Neme sostiene que el Estado podrá garantizar la “sustentabilidad” ambiental y el resguardo sanitario de los proyectos.

A la hora de defender este convenio vuelve el viejo discurso de llevar “desarrollo” a “regiones postergadas” de nuestro país; “generar divisas y empleo, agregando valor a los granos de soja y maíz que ya se producen en el país”. Más agronegocio, cuando el propio Censo Agropecuario del 2018 demuestra la pérdida de empleo, despoblamiento rural, y concentración de la producción y la tierra.

Otro defensor del proyecto es Julián Echazarreta (Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio), que viene de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), cuyo emprendimiento estrella en el rubro es Yanquetruz donde hay “solo” 2.300 madres.

Silvia Vázquez, directora de Asuntos Ambientales de la propia Cancillería declaró que “no hay acuerdo, sólo tratativas”, aunque dice desconocerlas. Por las dudas adelantó que se opone a un proyecto de estas características. Sin embargo sus pares han planteado extraoficialmente que «esperan tener todo firmado en 2 meses como máximo».

Los gobernadores de distintas provincias ya estarían embarcados en el proyecto. Una fuerte posibilidad es que el acuerdo busque avanzar provincia por provincia, donde las evaluaciones de impacto ambiental de cada factoría van a correr por cuenta de los ejecutivos provinciales, lo cual es más peligroso aún.

Los riesgos son demasiados para permitir que la industria y sectores de la política nos embarquen a los empujones en semejante proyecto, que tiene demasiadas similitudes con la instalación del modelo transgénico en Argentina que Andrés Carrasco calificó entonces como un “enorme experimento a cielo abierto”.

Sacrificio de millones de cerdos en China por el brote de PPA

Pandemias

La intención china de instalar estas mega-granjas de cerdos en nuestro país, sucede porque allá un brote de peste porcina africana (PPA) diezmó su población de cerdos: se calculan que han muerto por la enfermedad o fueron sacrificados 200 millones de animales. Las imágenes de enormes fosas donde topadoras apilan miles de cuerpos son elocuentes del desastre, que estiman no van a poder controlar en menos de 10 años.

El modelo agroindustrial dominante es la principal causa mundial de la destrucción de ambientes naturales para el avance de la frontera agrícola y la ganadería industrial, además de ser el responsable de más del 40% de los gases de efecto invernadero. A esta altura sabemos que la crisis climática y la destrucción de la naturaleza están en la base de la pandemia que vivimos. Cuando escribimos el primer material sobre este proyecto de mega-granjas porcinas habían muerto en el mundo 500.000 personas por Covid-19, hoy son más de 720.000 y sumando.

Ya no somos sólo las organizaciones populares, ambientales y campesinas las que planteamos que este rumbo nos lleva al abismo. La propia ONU acaba de publicar un informe sobre zoonosis y plantea que “Pandemias como la ocasionada por el brote de Covid-19 son un resultado previsible y pronosticado de la forma en que el ser humano obtiene y cultiva alimentos, comercia y consume animales, y altera el medio ambiente”.

Para colmo en estas semanas se encendieron alarmas por nuevos virus potencialmente pandémicos directamente vinculados a la ganadería industrial porcina en China y Brasil.

Antecedentes de enfermedad, contaminación y conflicto

La seguridad de Neme y Echazarreta contrasta con las experiencias concretas de distintas partes del mundo con desastres ambientales y sociales ocasionados por estas mega-granjas.

Carlos Vicente integra la organización internacional GRAIN que desde hace décadas viene estudiando el modelo agroindustrial dominante y sus impactos. Consultado al respecto dice: «Los casos ocurridos en el mundo por los criaderos industriales de cerdos son muchísimos. Vale la pena mencionar primero el de las Granjas Carroll que es muy dramático. En 2009 explota la gripe porcina que luego se llamó para disimular “gripe A”. Tenemos bastantes sospechas de que pudo haberse iniciado en un establecimiento de cría de cerdos de Smithfield en La Gloria en México porque el primer caso detectado fue un niño de una comunidad de La Gloria, muy cercana a las Granjas Carroll, y que desde hacía años venía denunciando los malos olores y la contaminación que producían. Smithfield, una de las mayores corporaciones productoras de cerdo del mundo, fue comprada por capitales chinos. Con toda la supuesta tecnología, con todos los supuestos controles y todas las normas sanitarias que nos tratan de vender que se van a cumplir, tuvo enormes problemas con las comunidades”

“Hay un caso dramático en Chile de la empresa Freirina que fue expulsada por una pequeña población harta de estar sufriendo sus impactos. Otro caso en Chile es el de Coexca que recibe inversiones de los fondos de pensión, y la comunidad donde estaba instalada empezó a sufrir las consecuencias de la contaminación de la planta. Comprobaron que no cumplía con sus requisitos ambientales, y a principios de junio la Corte Suprema de Justicia de Chile le dio la razón a la comunidad.

En Argentina la posibilidad de la instalación de este tipo de emprendimientos despertó un enorme rechazo, de un amplio abanico de posiciones. Más de 200.000 personas se manifestaron online adhiriendo a uno de los primeros pronunciamientos: «No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China, ni en una fábrica de nuevas pandemias»

«Bienvenido! a la rura de la caca de Coexca – No a Freirina 2 en Maule Sur – No a Coexca»

¿900.000 o 9 millones?

En su comunicado del 6 de julio pasado la Cancillería Argentina consignó que el acuerdo con China implica la producción de 9 millones de toneladas de carne de cerdo en los 4 años. No esperaban que la divulgación de la noticia levantara tantas críticas, y el rechazo al proyecto se amplificara tomando estado público. Ante el revuelo, la Cancillería no tuvo mejor idea que reescribir su comunicado del 6 de julio sacándole un cero al total de producción que sería entonces de 900 mil toneladas. El “cambio” dejó en orsai el festejo de todos los portales del agronegocio, y al propio comunicado de Biogenesis Bagó. Este dato es importante comparado con las 25.414 toneladas exportadas en 2019 según el Ministerio de Agricultura.

Hubo otras modificaciones importantes en el comunicado. En el original se dice que el acuerdo “le daría a China absoluta seguridad de abastecimiento durante muchos años” lo que reconoce la preponderancia de la necesidad de otro país para el desarrollo del proyecto sin decir una línea sobre los riesgos y externalidades que asumiría para la Argentina, un agregado para la tribuna que sí aparece con la modificación.

La diferencia entre 900 mil o 9 millones, es la que hay entre “muchísimo” y “una barbaridad”. Un verdadero escándalo, que nuevamente nos remite a la introducción de la soja transgénca en el 96 cuando el mismo Felipe Solá, a la cabeza de la Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca, la aprobó en tiempo récord sin siquiera traducir al español los documentos que presentó Monstanto.

La Red de Abogadxs por la Soberanía Alimentaria (REDASA) realizó presentaciones amparándose en la Ley de Acceso a la Información para conocer realmente de qué se trata el acuerdo, sin respuesta hasta el momento.

Las 2 versiones del mismo comunicado de la Cancillería, antes y después de la enorme reacción de rechazo al acuerdo

La agricultura familiar campesina y la producción porcina

En Argentina casi el 50% del consumo interno de carne de cerdo lo abastece el sector de la agricultura familiar campesina e indígena (AFCI), mediana o cooperativa. Según datos del SENASA del 2017 el 91% de los establecimientos de producción de carne de cerdo tiene entre 1 y 250 madres; mientras los que tienen más de 1.000 son apenas el 1%.

Como vemos, el entramado de pequeños y medianos productores es muy importante en términos económicos y sociales, pero al mismo tiempo frágil: cada brote como el de PPA en China, llevó a la quiebra a miles de pequeños productores.

El rol del sector de la AFCI en el rubro sigue siendo ninguneado desde espacios de “la gestión” que lo denominan “cerdos de traspatio”, reeditando el viejo estigma sobre “los pobres del campo” a los que “hay que asistir” escamoteándoles su rol fundamental en la producción y abastecimiento de alimentos que millones en todo el país celebran. Son los mismos que ahora empujan temerariamente el proyecto de las mega-granjas, repitiendo los latiguillos de la agroindustria que se hunde en todo el mundo.

En sentido opuesto Sergio Dumrauf de CANPo y el Foro Agrario Nacional plantea “Es posible aumentar la producción de cerdos y hasta exportar generando divisas, no sobre la base de mega-granjas, sino multiplicando el entramado que ya existe con miles de granjas de hasta 200 madres que garantizan el bienestar animal y la sanidad general, junto al arraigo rural y la producción de alimentos sanos a precios justos. Este entramado necesita una fuerte presencia de los Estados en eslabones clave como faena y logística.”

Ante este planteo se le atribuye a Neme la frase de que “si viene Hyundai a instalarse para producir camionetas no le podés pedir que nos fabriquen motos para pobres”, toda una definición.

«Camas profundas» para la producción de cerdos – Cartilla del INTA

Megagranjas-Bomba

Con la renegociación de la deuda encaminada se abre la disputa sobre la forma de la “recuperación económica” y la generación de divisas; aquí importantes sectores, de adentro y afuera del gobierno, impulsan nuevos proyectos extractivos y la profundización de los existentes.

Incluso entre los abanderados del “desarrollo” parece no haber la más mínima reflexión sobre lo que estos proyectos representaron en estos años. Si se pudiera hacer abstracción del enorme daño ambiental y sanitario, y sólo hacer foco en “lo económico”, deberían reconocer que el agronegocio transformó a miles de productores en rentistas, vació nuestros campos de gente, no generó trabajo, y por el contrario se concentró la actividad y la tierra, al tiempo que jugadores trasnacionales tomaron el control del modelo con pérdidas enormes de soberanía en un abanico de aspectos estratégicos como quedó claro alrededor de Vicentin: ¿esto es “desarrollo nacional”?

En Beirut acaba de explotar un enorme depósito de nitrato de amonio, sustancia cuyo uso más importante es como fertilizante en la agricultura de insumos que, con transgénicos y agrotóxicos, se extiende en millones de hectáreas en nuestros territorios del sur. Esa tremenda explosión es la más reciente metáfora de lo que enfrentan nuestros pueblos por el sendero al que nos arrastra la lógica del capital.

En China, en Brasil, en el mundo con el coronavirus y la crisis climática, las alarmas están sonando. Las organizaciones populares tenemos propuestas concretas para afrontar las enormes necesidades del presente sin que eso implique hipotecar los territorios, o comprar “llave en mano” nuevos desastres. Alrededor del modelo agropecuario, el Foro Agrario Nacional elaboró 21 puntos y sostiene una multiplicidad de experiencias que son fundamentales en este sentido. Queremos discutir democráticamente cómo salir de la crisis.

Buenos Aires, 7 de agosto de 2020

 

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2 thoughts on “Cerdos para China: No queremos megagranjas-bomba”

  1. Hoy que sacar la idiologia de los proyectos y verdaderamente poblar la Argentina en forma racional sin la acumulacion de Villas (Barrios Vulnerables) , que se acabe el tema de Soberanía Alimentaria, y otras Soberanías que son para la Tribuna mientras la gente comun es marginada por mas que digan que estan incluidos con el lenguaje inclusivo eso es otra Patraña de los Comisarios Políticos, basta de Reyezuelos Sindicales, Basta de Reyezuelos de la Politica, apuntemos a ser mejores personas diciendo la VERDAD, NO ROBANDO y HACIENDO BIEN TODO lo QUE SE HAGA.

    DNI 8493507

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