Un Atlas desde los territorios del sur

En los últimos años los pueblos de Nuestra América pudimos poner en discusión el modelo agroindustrial dominante que colonizó nuestros territorios, y llega hasta cada mesa y cada vida con sus venenosas externalidades. Tiramos del hilo y descubrimos que los cambios en la forma de enfermar y morir en las zonas agrícolas están relacionadas a la exposición aguda o crónica a agrotóxicos. En las ciudades descubrimos que la obesidad, la diabetes, la hipertensión y un largo rosario de padecimientos tienen que ver con la ingesta de ultra procesados que otro tentáculo del mismo modelo nos vende. Descubrimos el desmonte y la pérdida de biodiversidad; la contaminación del agua y el colapso de los polinizadores como las abejas. Supimos del intento de robarse las semillas Reconocimos la violencia de los desalojos, y que de distintas formas que obliga a migrar desde zonas rurales al hacinamiento en las periferias urbanas. Reconocimos como ese oligopolio hiperconcentrado y poderoso, el “cartel del veneno” como dice Vandana Shiva, colonizó sistemas científicos y tecnológicos en nuestros países. Como se metieron en el bolsillo a organismos reguladores, y pusieron huevos en la canasta de cada poder del Estado.

También aprendimos que en todo este tiempo, en estos más de 20 años, nuestros pueblos pelearon y resistieron, con mayor o menor visibilidad: familias campesinas enfrente de una topadora en el monte, solitas con su alma defendiendo la tierra; científicos de la ciencia digna como Andrés Carrasco contra todo el lobby científico y mediático al servicio de Monsanto; comunidades originarias defendiendo su derecho a existir, grupos de vecinos denunciando los venenos como los “locos” en los pueblos agrícolas. Se peleó armando de cero redes de producción agroecológicas y comercio justo cuando la palabra no estaba de moda; periodistas y artistas disputando sentido con radios y murales; medios dándole voz a quienes las grandes corporaciones se encargaron de silenciar; abogadas y abogados que como llaneros solitarios metían recurso tras recurso para que haya justicia. Y tantos y tantas… Aprendimos con las marchas, con las charlas, con la pala, con los encuentros, con los verdurazos, con notas y libros, con los abrazos.

En este momento, el lanzamiento del “Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur. Monocultivos, resistencias y propuestas de los pueblos” es una muy buena noticia, porque nos va a permitir reconocer con más precisión la forma de este enemigo enorme, y la dimensión de nuestro esfuerzo colectivo por detenerlo.

 

 

Editado por Acción por la Biodiveresidad y sistematizado por Darío Aranda, el Atlas… suma esfuerzos de organizaciones de Brasil, Bolivia, Uruguay, Paraguay y Argentina. Desarrolla en 22 capítulos una abanico muy amplio de problemáticas a partir de la introducción de la soja transgénica en el cono sur en 1996 a partir de la aprobación de la soja RR en Argentina. A propósito Carlos Vicente de Biodiversidad sostiene que “a 24 años la imposición de este modelo de transgénicos en el cono sur vemos con total claridad: que es un modelo insostenible y no tiene ningún futuro.”

En el sentido de los impactos detalla: “van desde la concentración de la tierra, la devastación de bosques por el avance de la frontera agrícola y el desplazamiento de otras producciones locales. Los impactos en las comunidades, su criminalización y persecución, en la violencia que se ejerce día a día; en la vida de las mujeres y cuales han sido sus resistencias. El modelo corporativo que se impuso y los capitales que están atrás de él. La descripción de las grandes empresas exportadoras que no son tan visibles como lo es Bayer-Monsanto, pero que tienen un rol muy importante y son actores muy concentrados. Las obras de infraestructura como la hidrovía Paraguay-Paraná, por donde ha salido y sigue saliendo la soja y el maíz transgénico de nuestros territorios, profundizando esas venas abiertas de América Latina que describió tan bien Eduardo Galeano.”

El atlas es una nueva y potente herramienta para enfrentar el saqueo y recuperar soberanía a nuestros territorios; “Lo que proponemos con este Atlas es seguir cuestionando este modelo y gritar que hay otro modelo posible. Los pueblos están diciendo que no quieren más fumigaciones, desmontes, concentración de la tierra, o destrucción de las economías regionales; pero también esos mismos pueblos están proponiendo y construyendo alternativas. La realidad de las organizaciones campesinas y de la agricultura familiar, proponiendo otro modelo de agricultura, de agroecología de base campesina, otro modelo de producción de alimentos; muestran claramente que son el camino para superar esta ´república unida de la soja´ y pasar a una república unida de la soberanía alimentaria de nuestros pueblos del cono sur.”

 

El Atlas estará disponible para su descarga desde el 18/5 en www.biodiversidadla.org/atlas

En Septiembre de 2019, se realizó una taller de 2 días en Asunción, Paraguay como mojón en la construcción del Atlas en el que pudimos participar, aquí algunas imágenes…

 

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