Estafa, intervención y los escenarios abiertos en Vicentin – Claudio Lozano

El caso Vicentin es el caso de un grupo empresarial que ha tenido una expansión formidable a partir de los últimos 14 años, desde el 2006 para acá, y particularmente en lo últimos 4. Una expansión que se apuntaló en el uso del crédito, particularmente de la banca pública, y con visos de profunda irregularidad en la concesión de esos créditos. Este grupo practicó durante este último tiempo un manejo cuasi delictivo y fraudulento en sus prácticas económicas, y todo esto da como resultado la consumación de una estafa a los trabajadores, miles de productores y al crédito de la banca pública.

Para dar algunos datos de la expansión del grupo, si uno compara lo que es el ranking de las 200 primeras empresas del país, pasó de ocupar el lugar 19 en 2015, a ocupar el 6to lugar al final del período de Macri. Esto se explica por un crecimiento formidable de su facturación, muy superior al de la cúpula empresarial: mientras esta creció un 205%, Vicentin lo hizo un 335%. Esto es lo que le hizo ocupar un lugar cada vez más importante, y dentro del ránking de esas 200 empresas, era la 4ta cerealera y pasó a ocupar el primer lugar.

Vicentin debe cerca de 100.000 millones de pesos; al Banco Nación 18.000 millones

Pagadios

Además de lo que le prestó el Banco Nación (BNA) que es lo que más conozco, es bueno dejar en claro que también le prestó el Banco Provincia, el Ciudad y el Banco de Intercambio y Comercio Exterior (BICE). El crédito en el caso del BNA es con un cúmulo de irregularidades que se concentran en el año 2019. En abril Vicentin ya había excedido el nivel que el BNA le había fijado que era de 8.000 millones de pesos, ya estaba superando los 13.000 millones, y consecuentemente ya no podía recibir más crédito y tenía que empezar a cancelar. Desde abril de 2019 no se lo volvió a calificar, y a partir de agosto no sólo que ya tenía la calificación vencida sino que dejó de pagar. Pese eso en noviembre de 2019 sin que hubiera reducido su deuda, se le renovó financiamiento por 105 millones de dólares. Una absoluta irregularidad, ya que Vicentin no tenía calificación, violaba la norma del Banco Central (BCRA) de que ningún cliente puede superar el 15% del total del patrimonio del banco, y no estaba pagando. Pero con un agregado de que existía una cuenta en la Sucursal Reconquista del Banco Nación donde ingresaban los dólares de Vicentin; y ahí, entre agosto y diciembre (el mismo período en que la empresa no pagaba sus créditos) entraron 890 millones de dólares, es decir el triple de lo que le debía la BNA. Esa cuenta era una cuenta en garantía del crédito y por lo tanto las autoridades anteriores del banco podrían haber ejecutado esa garantía y recuperado lo prestado pero no lo hicieron. Cuando nosotros, como nuevo directorio del banco, accedimos a esta información, esa cuenta ya estaba vacía.

Obviamente las razones que explican tanto relajo y flexibilidad en el manejo de crédito respecto a Vicentin está en directa relación con el vínculo que los referentes principales de la empresa, Nardelli y Padoan, tenían con el ex presidente Mauricio Macri. Tanto Nardelli como Padoan, eran integrantes de la mesa chica del PRO de Santa Fé. Nardelli incluso fue precandidato en la interna del Pro para gobernador de la provincia. Además fue un fuerte aportante para las campañas de ese espacio: 6 millones para la campaña del 2015, 9 millones para la del 2017, y 13,5 millones para la del 2019 siendo el primer aportante.

Las argumentaciones de la empresa no justifican absolutamente nada; realmente estaríamos en el primer caso de una empresa exportadora afectada por una devaluación, cuando el 87% de sus operaciones son con el exterior.

Relaciones carnales, entre el gobierno de Macri y la cúpula del Grupo Vicentin

Evasión y fuga

A partir del 2017-2018 hay un proceso de “offshorización” de Vicentin, es decir, de radicación de un conjunto de empresas en el exterior, sobre todo en Uruguay.

Hablamos también de un manejo cuasi delictivo y fraudulento porque la verdad es que son bastante dudosas las relaciones que existen con sus subsidiarias en Uruguay y Paraguay. El último crédito del BNA es un crédito que financia exportaciones de Vicentin Argentina a Vicentin Uruguay, y en realidad esto sabemos que es un dibujo para declarar menos exportaciones en Argentina y facturar de manera completa en el Uruguay, esto por lo tanto implica una sub-declaración de exportaciones en nuestro país. Por lo tanto paga menos retenciones, tiene menos utilidades y paga menos impuesto a las ganancias, y le permite dejar las divisas en el exterior.

Del mismo modo hay una situación irregular en el caso del Paraguay. Lo que hemos podido relevar en el último tiempo es que la oficina de Vicentin ahí tiene solamente 6 empleados, no hay ninguna planta y solo tiene un puerto y algunas barcazas. La información disponible nos plantea que las barcazas bajan vacías por el Paraná y se terminan llenando en San Lorenzo (Santa Fé) y de ahí siguen su ruta. Facturan cerca de 200 millones de dólares de soja en el Paraguay. También, los dólares quedan afuera, no se pagan retenciones y no se paga impuesto a las ganancias.

Y como si esto fuera poco hemos detectado algunos otros casos; hay una empresa que tiene domicilio en el mismo lugar donde tiene domicilio el Frigorífico Friar, controlado por Vicentin; con una sucursal también en Uruguay y una empresa off shore en Panamá. Consecuentemente hay un conjunto de elementos profundamente extraños que deberían ser fruto de investigaciones más profundas, concretamente a partir de la AFIP, la UIF, y la IGJ para seguir el manejo que hizo este grupo de los fondos durante todo este tiempo. Es casi una certeza que buena parte de los dólares que hacen falta para cancelar la deuda de Vicentin están en el exterior.

La estafa adquiere un ribete de ironía cuando uno mira quienes son los acreedores de Vicentin, y uno encuentra que el propio Sr. Vicentin le demanda a la empresa Vicentin una deuda de 6.000 millones de pesos; Vicentin Paraguay, Diferol y Renova (todas empresas del grupo) están demandando cobrar y son parte de los 2.638 acreedores que aparecen hoy en el concurso de acreedores. Además de Vicentin, también Nardelli y Padoan, accionistas de la empresa, son parte de los acreedores.

48hs antes del default, Vicentin vendió la participación que tenía Vicentin Paraguay en Renova, el 16%, en aproximadamente 122 millones de dólares en una operación que no queda claro dónde se hizo y dónde terminó.

En el marco de esta estafa a trabajadores, productores y la banca pública, desde diciembre de 2019 la empresa no ha podido funcionar, básicamente porque los productores defraudados no quieren entregar sus granos y materias primas para que procese y exporte. Por lo tanto no prosperó lo que pretendían hacer en el marco del concurso que es poner en funcionamiento la empresa.

Acá es imprescindible, y tenemos que plantearnos pasos concretos, que la intervención le ponga fuerza a la investigación para identificar las maniobras cuasi delictivas y de fraude que Vicentin ha llevado adelante. Creo que es indispensable que la intervención vaya sobre el conjunto del grupo y no sobre solamente Vicentin SAIC.

 

Tiburones al acecho

En esta situación lo que han aparecido son una serie de propuesta y ofertas para quedarse, de forma completa o parcial, con activos de Vicentin por parte de algunos jugadores importantes del comercio de granos: Glencore, grupo trasnacional suizo; José Luis Manzano, atrás del cual estaba el fondo de inversión de Cargill; y también otro grupo inversor constituido por ex ejecutivos de Dreyfus y asociados con una parte de la familia Dreyfus en un fondo de inversión. Todos ellos obviamente buscaban el modo de hacerse cargo de la empresa; y les reclamaban a los productores y a la banca pública hacer una quita del 50% de las deudas o darles un “pagadios” a 10 años; y poniendo el capital de trabajo quedarse con el control de la empresa. Es decir que las ofertas que han aparecido en el marco de las “soluciones” denominadas “de mercado”, lo que hacen es imponerles pérdidas a los productores y al ahorro público de los argentinos y, al ceder el manejo de la empresa a fondos extranjeros, profundizar el proceso de concentración y extranjerización del comercio exterior del país y de la oferta de dólares que produce la Argentina.

Hay sectores que intentan que quienes queden al mando de la empresa sean algunos grupos locales. Me refiero concretamente a Aceitera General Deheza (AGD) y Molinos Agro (Grupo Pérez Companc). Grupos que ya tienen peso en el negocio, que están fuertemente trasnacionalizados. Tienen una operatoria muy similar a las trasnacionales del sector, es decir que son parte del problema y no de la solución. Hay un intento de que estos sectores puedan ingresar a la empresa. Para nosotros esto sería un error.

En todo caso habría que trabajar para que los pequeños y medianos productores y trabajadores puedan compartir con el Estado la conducción de la empresa. Darle sentido a estos casi 400 millones de dólares del ahorro de argentinos a través de la banca pública y las deudas que el propio Vicentin tiene con la AFIP, que están enterrados ahí. Esto desde nuestro punto de vista, tiene que ver con terminar con la lógica del Estado Bobo que se coronaría absolutamente si, habiendo puesto casi 400 palos, resulta que los que se terminan llevando el control de la empresa por muy poco dinero son algunos de estos grupos extranjeros, y creo que ahí está ubicada la pulseada.

Vicentin representa el 10% de las exportaciones del complejo agrícola

 

La intervención estatal

En este marco de una estafa generalizada a trabajadores, productores y banca pública, con imposibilidad de poner en marcha la empresa por Vicentin y con amenaza de extranjerización; se ubica la decisión del Gobierno Nacional de poner en marcha un proceso de expropiación que supone una intervención previa de 60 días. En la que obviamente hay que profundizar la investigación sobre lo ocurrido con el manejo del dinero y demostrar del fraude a efectos de que una parte importante del endeudamiento que tiene Vicentin también caiga sobre el patrimonio de quienes son sus dueños.

Digo todo esto porque buena parte de los argumentos, de una derecha bastante retrógrada que hay en Argentina, se basa en decir que acá hay un “proceso generalizado de expropiaciones” y en realidad acá no hay tal cosa. Se trata de una situación concreta donde hay estafa y amenaza de extranjerización.

En eso la mejor opción es un proceso de expropiación que corra la presencia de Vicentin, y es totalmente razonable.

Nosotros creemos que habría que darle vida a una Empresa Pública no Estatal, esto significa que la primacía accionaria del Estado desde nuestro punto de vista debería estar acompañada con la participación de las cooperativas agropecuarias dentro del control de la empresa, y con representación de los trabajadores.

Si miramos los datos del 2018 de Vicentin, vemos que exportó por 6.300.000 toneladas de granos, mientras que una de las cooperativas que tiene mayores acreencias sobre Vicentin que es la Asociación de Cooperativas Agropecuarias (ACA) exportó 3.600.000 toneladas, y hay otras cooperativas que también son acreedoras como AFA o FeCoFe, si estas cooperativas se integraran estaríamos en realidad construyendo un jugador muy importante dentro del comercio de granos que nos permitiría avanzar en una proceso de comercio de granos que, desde que desapareció la Junta Nacional de Granos y se privatizaron los puertos, es sumamente opaco donde prima la subfacturación de exportaciones y el contrabando. En ese marco Vicentin tendría un rol muy importante como empresa testigo, implicaría un ingreso para el Estado de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares anuales, y al mismo tiempo tendría un peso suficiente como para contrapesar la presencia de actores de capital trasnacional que forman parte del comercio de granos. A la vez esto permitiría una relación mucho más productiva con los pequeños productores que podrían tener mejores remuneraciones para sus granos. Y en perspectiva, como parte de una reorientación del plan de negocios que podría tener la empresa podríamos avanzar en una Empresa Pública de Alimentos que pueda intervenir localmente abriéndole paso a mayores niveles de Soberanía Alimentaria.

Hoy todos sabemos que Vicentin es un coloso del agronegocio y por lo tanto no es alguien que aporte a la discusión de la Soberanía Alimentaria, pero nada indica que si tomamos control sobre esto no podamos reorientar el plan de negocios en dirección a poder garantizar que en la Argentina tengamos alimentos saludables para nuestro pueblo y al precio que corresponde.

Hay que dar un debate a fondo para que no se pierda la oportunidad de tener una empresa pública, con participación de pequeños y medianos productores y trabajadores, actuando en el comercio exterior de granos, y teniendo la posibilidad de tener control sobre una masa importante de divisas, blanqueando el comercio exterior, mejorando el precio a los productores, y abriendo el camino para tener una herramienta más hacia la Soberanía Alimentaria.

Buenos Aires, junio de 2020

Lozano: «La expropiación de Vicentin es totalmente razonable»

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1er. Informe sobre la Situación de la Firma VICENTIN – 16 de Enero de 2020

2do. Informe sobre la Situación de la Firma VICENTIN – 14 de Febrero de 2020

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