“Sentamos un precedente alrededor de la Soberanía Alimentaria” – Mercado Bonpland

El martes 22 de marzo los compañeros y compañeras del Mercado de Economía Solidaria Bonpland sufrieron una clausura intempestiva por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).

Enclavado en el barrio de Palermo, en un bellísimo edificio centenario, “el Bonpland” es pionero en la comercialización de productos de la Economía Social y Solidaria, y de la Agricultura Familiar. Además de ser un espacio de encuentro entre productores y consumidores, en el mercado se desarrollan talleres, conversatorios y actividades culturales que fortalecen estos vínculos, siempre bajo la impronta del cooperativismo, la autogestión y la lucha de empresas recuperadas, donde los productores que participan de este espacio desarrollan su actividad y se potencian a través de este intercambio. Estas cooperativas y organizaciones sociales dan trabajo a un número importante de familias, que a su vez representan a una importante cantidad de productores de alimentos de todo el país; así se constituye como un espacio clave en la disputa por la Soberanía Alimentaria en la ciudad.

Para resistir la clausura el pasado fin de semana se organizo una feria callejera con radio abierta, talleres y números musicales para convocar la los vecinos del barrio y amigos del Mercado, donde pudieron explicar cual es la situación que viven y la importancia de defender este tipo de espacios que son mucho más que un lugar donde ir a hacer las compras.

En tiempos donde se nos bombardea con “no hay alternativas” y una resignación apática parece instalarse socialmente; donde palabras como “producción” y “alimentos” ocupan el centro del debate político y las preocupaciones de millones de compatriotas de a pie; la acción arbitraria del GCBA abre la posibilidad para descubrir y revalorar espacios donde se materializan las alternativas concretas con las que podemos recuperar no sólo la gestión de las cuestiones más elementales, sino la vitalidad para hacer realidad el mundo en que queremos vivir.

Durante el festival y feria callejera que se montó como forma de resistir la clausura, conversamos con algunos compañeras/os que sostienen este espacio y esta lucha.

Productorxs y consumidorxs: Del mismo lado del mostrador

 

Un Mercado con historia

Hqn: ¿Quieren contarnos brevemente la historia de este lugar?
Guillermo Varela: Yo soy parte de las organizaciones que han formado el mercado en 2001, y después participamos del proceso de institucionalización acordada con el GCBA a partir del 2006 y 2007. Hemos formado una cooperadora que es la figura institucional, pero acá hay cooperativas y organizaciones sociales que nos juntamos para armar este mercado de producción.

Este espacio fue donado a la ciudad en el año 1910 por la familia Alvear con el único objetivo de que funcionara un mercado de abasto. Durante muchos años fue así, y a fines del siglo XX y principios del XXI el GCBA abandonó sus responsabilidades. Cuando se produce la revuelta del 2001 armamos una asamblea y lo recuperamos. A partir de ahí se empezaron a sumar productores y tuvimos la idea de hacer un proyecto y proponérselo al GCBA, lo que se concretó en el 2007 con un convenio marco que está vigente hasta hoy en día. Hace más de 15 años empezamos esta gesta pionera de la economía popular en la ciudad.

Guillermo Varela

La Clausura

Hqn: ¿Por qué los clausuran?
GV: Históricamente el GCBA pone muchísimas trabas, pero el martes 22 de marzo la AGC mandó 4 inspectores e inmediatamente nos dió la sensación de que venían con el mandato de cerrar el mercado más allá de lo que fueran a inspeccionar. Esta Agencia la dirige Matías Lanusse, un personaje conocido por su violencia en el ejercicio de la autoridad ya que estuvo al frente de la tristemente célebre UCEP.
En ese momento nos solidarizamos con los puesteros que estaban siendo cuestionados y cerramos todos las persianas. Ahí la AGC decidió clausurar el Mercado sin instancia de revisación. Para levantarlo nos mandaron a hacer un trámite digital que no sabemos cuánto tiempo puede llevar, así que tomamos la decisión con las organizaciones de hacer esta protesta en la calle.

Nosotros estamos acá originalmente por la lucha y volver a la lucha para nosotros es una cosa natural. Y en este caso es necesario porque creemos que siguiendo la burocracia no vamos a prosperar rápidamente y los productores viven de lo que venden acá; muchos además venden productos frescos o perecederos como frutas y hortalizas, que si no los venden los tienen que tirar. Muchos vivimos de esto, compañeros y compañeras que tienen su sustento aquí, y necesitamos que el mercado sea reabierto de manera urgente.

Hqn: ¿A quién beneficia esta clausura? ¿por qué creen que el GCBA persigue este tipo de iniciativas?
Rosa Zambrano: Porque aparte de que esto tiene un valor inmobiliario importante y seguramente el GCBA quisiera mostrarlo de otra manera, porque atrás hay un comedor popular y un teatro comunitario, hay organizaciones sociales presentes, cooperativas que trabajan con mujeres privadas de su libertad etc. Siempre hay algún vecino que hace denuncias sobre todo porque les moleta el comedor, hoy en día en la situación de crisis en la que estamos los sin nada vienen a pedir un plato de comida porque no hay nadie que piense en ellos y los contenga. Quizá es lógico que la presencia de gente que viene por un plato de comida les moleste, nosotros lo lamentamos pero somos todos compañeros.

Rosa Zambrano

Otros mercados para otros consumos (y otras vidas)

Hqn: ¿Cuál es el valor de este tipo de espacios en términos sociales? y ¿por qué es importante defender este espacio?
RZ: Es importante porque acá se comercializan productos de la agricultura familiar y de la economía social. Somos cooperativas, somos trabajadores y trabajadoras que nos organizamos para comercializar nuestras producciones, y porque sabemos que detrás nuestro hay miles de compañeros como nosotros que transforman productos, generan su trabajo, que tiene un valor, y lo salen a vender. Acá lo que van a encontrar son producciones familiares, productos sin aditivos, sin conservantes, sin agrotóxicos y contaminantes, producidos a partir del trabajo diario que en el caso de la verdura se cosecha y se traen acá, en el caso de los pollos se faenan y se traen, todos certificados por el INTA y SENASA que vienen con esos sellos y autorización. Productos frescos, seguros y sanos que tienen otro sabor y otra calidad. Son productos que cuidan la salud y garantizan la Soberanía Alimentaria, que es la decisión que tienen los pueblos de darse políticas para consumir lo que ellos producen. Hay otra filosofía política y social detrás de esto, que le da dignidad al trabajo, y pone en el medio a la vida, no a las cosas o al mercado.

Para nosotros esto es un mercado alternativo, porque estamos todos representados. En estos 15 años pudimos crecer y desarrollarnos, hacer redes, vincularnos con otras cooperativas que producen y así acá se venden productos de todas las provincias de nuestro país.

Acá se pueden encontrar además productos textiles, de indumentaria sin trabajo esclavo sin trabajo infantil, por ejemplo de organizaciones como La Alameda, que armó su cooperativa con integrantes rescatados de talleres clandestinos; hay cooperativas de comercializadores de la economía social y solidaria, de fábricas recuperadas, como Colectivo Solidario o Alimentos Cooperativos que han sabido armar alianzas demostrando que se puede crear escala a partir de la producción familiar asociados en redes. Desde acá el Centro para la Comercialización de la Agricultura Familiar (CECOPAF), desde este espacio se da la iniciativa de nuclear a productores de todo el país, de cooperativizar la cadena, de asociarse y generar otras propuestas y alternativas. Por eso decimos que acá somos miles de familias, y hoy nos toca hablar por todos estos compañeros y compañeras que trabajan en el territorio.

Cuando la familia Alvear donó este predio, estableció que sea destinado para un mercado de abasto y si no se cumple aquello regresa a los herederos, bueno nosotros decimos lo mismo. El convenio establece que este lugar sea destinado a la economía social y solidaria, y el compromiso además del GCBA es entregarlo habilitado una vez finalizadas las obras para que nosotros nos hagamos cargo del mantenimiento, de la administración y gestión del espacio a través de una cooperadora. Pasaron 4 años para que nos firmen los permisos individuales, 6 años para que nos aprueben los días y horarios de funcionamiento, 12 años para que nos aprueben un estatuto, y ahora 15 años esperando el final de obra para que nos habiliten el mercado y nos clausuran. Exigimos que ya nos levanten la clausura.

Hqn: ¿Qué te gustaría decirle a los vecinos y vecinas del barrio y la ciudad? en este momento en que el precio de los alimentos parece no tener freno, donde hay mucha gente bajo la línea de pobreza…
RZ: Lo primero que queremos es agradecerles a todos nuestros consumidores responsables, que son los que han ayudado a sostener, a crecer y a desarrollar este espacio y que nos hagan el aguante en este momento es importantísimo. Al resto de la ciudadanía que no nos conoce y a la ciudadanía en general que se acerquen, que nos vengan a conocer, que nos den la oportunidad de mostrar nuestro trabajo por la calidad de productos que puede encontrar acá y los precios que se manejan.

En este momento donde las empresas multinacionales tienen bajo su control a los grandes centros de comercialización de los productos alimenticios, ultra procesados o industrializados, que además especulan con los precios y que no permiten que la comida llegue a la mesa de los argentinos como debería, nosotros somos una alternativa frente a todo esto. Le decimos que los mercados de la economía social y los mercados de cercanía tienen que florecer por miles, son la opción para que en todo el país se puede poner un freno a la remarcación de precios.

Hqn: Norma vos también sos parte de una de las cooperativas que participa del espacio, contanos qué es lo que hacen.
Norma Araujo: Soy parte de la Cooperativa Agropecuaria de Productores Familiares de Florencio Varela, que tiene 30 años de vida. Nuestra producción es totalmente agroecológica, no tiene pesticidas ni nada de químicos. Empezamos desde abajo, haciendo trueques, luego con la comercialización. Dependemos todo de nuestra producción, somos varias familias que producimos, y los lunes y jueves llevamos toda la producción de cada una y lo clasificamos para que esté en buenas condiciones para traer acá.

Hqn: Capaz hay vecinos que no saben qué es la agroecología o la economía social, y ve el Bonpland y le parece que puede ser otro mercado más. ¿Por qué es importante defender este mercado?

NA:defender nuestra producción, uno porque es sano, después por el precio, ya que nosotros como somos cooperativa mantenemos el precio. Nosotros cada 6 meses más o menos evaluamos el precio y lo vamos aumentando de a poquito. No es como el mercado tradicional que un día sube y al otro día baja. Nosotros mantenemos el precio. Es importante y la gente conoce eso.
Este es nuestro sustento de vida. Tenemos mucha familia detrás de esto. Yo tengo mis hijos que están trabajando, mi marido que se queda allá en el campo a hacer la producción. Tenemos producción de fábricas recuperadas, tenemos la cooperativa de textil…es un mercado de organizaciones y cooperativas. No es un mercado común como se dice.

RZ: Nosotros estamos sentando un precedente con este mercado. Somos una mesa de organizaciones que se ha puesto al hombro el mercado que ha llegado a consensos y acuerdos mas allá de las diferentes miradas que podamos tener. Somos un colectivo heterogéneo y diverso que realizamos diferentes productos y sin embargo hemos logrado consensuar puntos en común que nos han dado la fortaleza de mantenernos unidos en una idea transformadora que tiene que ver con la Soberanía Alimentaria.

Norma Araujo

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