Entre el 10 y 12 de junio se realizó en rosario el 8vo Congreso Internacional de Salud Socioambiental, sostenido por el esfuerzo militante del Instituto de Salud Socioambiental (InSSA) que, desde el 2011 cada 2 años, construye un espacio de encuentro, intercambio y debate entre investigadorxs de las academias, organizaciones territoriales, asambleas comunitarias, activistas y pensadorxs con una diversidad amplia de perfiles y trayectorias de Argentina y Latinoamérica, que tienen en común la denuncia, la investigación, y el enfrentamiento de los modelos extractivistas, de mal-desarrollo, instalados en nuestros territorios del sur, al tiempo que construyen y abogan por alternativas y transiciones a otros modelos (agroalimentarios, energéticos, justos) que nos permitan re-inscribir nuestro estar como especie en el mundo en sintonía con los ciclos de la vida.

Para Damián Verzeñassi que coordina el InSSA “el balance es altamente positivo porque, además de permitirnos reencontrarnos con mucha gente querida, nos permitió encontrarnos con quienes no nos conocíamos, pero estaban trabajando en la ciencia desde una mirada y una perspectiva de la ciencia digna desde otros lugares y, el congreso habilitó estos encuentros”. Destaca con fuerza que su realización haya sido en el ámbito de la universidad pública, en la Universidad Nacional de Rosario, y contando con la presencia de sus máximas autoridades quienes “estuvieron presentes ratificando y fortaleciendo también la importancia de este espacio, que ya lleva ocho ediciones consecutivas ininterrumpidas”.
El eje que ordenó este 8vo Congreso fue “El rol de la ciencia ante la crisis civilizatoria”, abordado en mesas y paneles durante las 3 intensas jornadas. A su vez se realizó el 5to encuentro intercontinental “Madre Tierra, Una Sola Salud”, y también se celebraron los 10 años de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad Naturaleza de América Latina (UCCSNAL), que nació un 16 de junio del año 2015 justamente en Rosario, en homenaje a Andrés Carrasco que ese día habría cumplido años, fortaleciendo la idea de que ese día sea el Día de la Ciencia Digna: “Saberes que articulen permanentemente a las academias con los movimientos sociales para construir juntos las agendas de qué es lo que debemos investigar, para qué debemos investigar, con quién y para quién debemos generar conocimientos”.

Este congreso llegó en tiempos donde los negacionismos y las narrativas impulsadas por las grandes corporaciones extractivas ganan espacio en el debate público mientras en Argentina se profundiza el saqueo mediante iniciativas como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), en paralelo al desfinanciamiento de las universidades públicas, el desmantelamiento del sistema científico tecnológico nacional, la discontinuidad de importantes políticas públicas y una apuesta al achique del Estado hasta su mínima expresión en todo aquello que podría obstaculizar el desembarco corporativo; cuando la crisis climática se manifiesta con mayor crudeza y los más humildes son sus víctimas más directas, cuando nunca fue tan clara la necesidad de anudar esfuerzos hacia articular el reclamo de justicia social con el de justicia ambiental.
Para Verzeñassi,“el Congreso Internacional de Salud Socioambiental sigue generando un espacio de referencia, una especie de mojón que cada dos años permite estos encuentros, estos abrazos, estos intercambios que energizan y que, por sobre todo las cosas, nos permiten sabernos parte de una construcción mucho más amplia de la que creemos. Una construcción que, como decía Carlos Vicente, nos permite comprender que todas las luchas, en realidad, son la lucha por un mundo donde quepan todos los mundos”.
Rosario, junio de 2025























