Las bondades de elegir la lechuga: A un año del Verdurazo del 27F

por Huerquen

Hace un año miles de trabajadores y trabajadoras de la tierra ocuparon la Plaza de Mayo y las principales plazas del país para realizar un masivo verdurazo como respuesta a la brutal represión que la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) recibió en Plaza Constitución dos semanas antes.

Del 15F al 27F

¿Se acuerdan? El 15 de febrero de 2019 el gobierno macrista impidió a palos que la organización vendiera verdura a precios populares en uno de los barrios más pobres de la Capital. Mientras la fila de jubilados y vecinas con sus niños esperaban bajo el sol para hacerse de un paquete de acelga o unos morrones a $20, la infantería arremetió contra los productores y destruyó la verdura. La síntesis de aquella jornada fue la foto de la jubilada Ángela Teresa levantando berenjenas del piso en medio de la botas de la policía.

La salida fue redoblar la lucha. Entre el día de la represión y el verdurazo del 27 de febrero, la UTT organizó una campaña para dar con Ángela y comprometerse a abastecerla de verdura agroecológica de por vida. Mientras frente al hambre el macrismo eligió los palos y la represión, la consigna “Yo elijo la lechuga” con que se convocó al verdurazo del 27F se masificó. Las muestras de solidaridad de organizaciones urbanas fue enorme y comprometieron su acompañamiento para la jornada. Ese día las movilizaciones fueron multitudinarias en todo el país. En Capital fue muy emocionante ver entrar a la Plaza de Mayo a miles de productores y productoras, con sus tractores, con sus cajones de verdura, con sus wawas en la espalda, con sus banderas escritas a mano; levantando lechugas, morrones y acelgas como pancartas. Poniendo sobre las plazas toneladas de alimentos para la población empobrecida por las políticas del gobierno.

Miles de personas de las ciudades pudieron conocer los rostros de los que producen lo que comen, y con ellos cosas de las que no habla ningún multimedio: las jornadas larguísimas de trabajo en tierras por las que deben pagar alquileres exorbitantes, y sin ninguna política que les permita acceso a ellas; rehenes de cadenas de comercialización perversas, y expuestos a los agrotóxicos que la práctica convencional impone de distintas maneras. Sin viviendas dignas. Sin coberturas sociales. Pero también se hizo visible la enorme tarea de organización que protagonizan: cientos de hectáreas libres de veneno y produciendo de forma agroecológica, redes de consumidores y almacenes para garantizar precios justos, iniciativas legislativas para el acceso a la tierra y la construcción de colonias agrícolas como las que ya funcionan en Jáuregui o San Vicente; fábricas de bioinsumos para cuidar la salud y el ambiente, y tener autonomía de las cadenas trasnacionalizadas; alfabetización de adultos y escolarización; empoderamiento de mujeres campesinas y recuperación de saberes ancestrales.

Ese día miles de personas manifestaron en la calle su condena a la represión y a las políticas de hambre, y también la valoración y el acompañamiento al otro modelo que desarrollan las organizaciones campesinas y de la agricultura familiar. Fue un día histórico para los y las trabajadoras de la tierra, para todas sus organizaciones, y también para quienes desde pueblos y ciudades luchamos por construir la soberanía alimentaria de nuestro pueblo, recuperando la tierra que el agronegocio acapara para la producción de commodities.

Verdurazo en Plaza de Mayo – 27F

¿Qué pasó entre aquel 27F y este?

Para empezar hay otro gobierno. Hay que decir que las organizaciones de la agricultura familiar y campesina fueron parte importante en la derrota política del macrismo. Con los verdurazos y feriazos pusieron en agenda no sólo las reivindicaciones sectoriales y el desmantelamiento de las políticas públicas sino el hambre de amplios sectores por las políticas del gobierno de Macri.

Con toneladas de alimentos le mostraron al conjunto de la sociedad que la solución venía de su mano, y es mérito de toda esa lucha que por primera vez en la historia el sector haya sido ponderado en un discurso de asunción presidencial, y posteriormente convocado como actor fundamental al Plan Argentina Sin Hambre.

La potencia del 27F dió un impulso enorme a la realización del Foro Nacional por un Programa Agrario Soberano y Popular el 7 y 8 de mayo de 2019 en Ferrocarril Oeste que se venía cocinando desde antes, y que sin dudas es un hecho histórico. Por primera vez desde las Ligas Agrarias que fueron masacradas por la dictadura, el sector campesino, pueblos originarios, organizaciones de los trabajadores rurales, pequeños y medianos chacareros, cooperativas, cátedras universitarias, investigadores, y grupos de consumidores urbanos pudieron construir un programa para poner en pie otro modelo agropecuario con todo lo que eso implica. 21 puntos que no son un pliego de reivindicaciones, sino ejes de las políticas que planteamos los sectores populares: acceso a la tierra, agroecología, semillas, comercialización, arraigo rural, crédito, reparación histórica y recuperación territorial, comercio exterior, impuestos y precios, defensa del medio ambiente, alimentación y salud, intervención estatal y política antimonopólica, géneros, juventudes, derechos laborales y un largo etcétera.

Esto permitió desalambrar la palabra “campo”, acaparada como tantas otras cosas por los sectores del campo concentrado, planteando que hay “otro campo”, un “campo que produce alimentos” y cuyas reivindicaciones no tienen nada que ver con la defensa de privilegios. Este nuevo paraguas también permitió abrir vínculos con otros sectores de pequeños y medianos chacareros y cooperativas, que producen para el mercado interno.

La enseñanza de la lechuga

A un año del 27F de 2019 somos más los y las que elegimos la lechuga. Los sectores que buscamos la soberanía alimentaria de nuestro pueblo hemos avanzado mucho.

Nuestras comunidades son mucho más receptivas a nuestros planteos, se multiplicaron con fuerza las experiencias concretas de organización para producir y acceder a alimentos sanos a precios justos, y tanta lucha ha logrado mover algunos engranajes en los distintos poderes del Estado y en distintos niveles.

La nueva administración nacional ha tenido una serie de gestos importantes de cara a los planteos que sostuvimos históricamente, y se espera su traducción en hechos concretos: en diciembre pasado el Foro Agrario les ha presentado los 21 puntos a los ministros entrantes. Se realizaron presentaciones en más de 10 provincias profundizando propuestas desde las particularidades territoriales y productivas. En muchas de ellas hay debates concretos alrededor de distintos aspectos del modelo agropecuario, y sectores de la política que durante mucho tiempo fueron refractarios empiezan a parar la oreja.

Desde estas páginas venimos abordando esta complejidad en curso, pero no queríamos dejar pasar esta fecha para celebrarla; proponernos una mirada retrospectiva que nos permita balancear el camino y afrontar los desafíos por venir. Sostener con fuerza las posiciones; ganar la calle, tener la audacia de hacerlo, y buscar aliados, quizá sea lo que subrayamos con más énfasis porque aún en el contexto más oscuro, fue la clave para abrir horizontes nuevos.

Buenos Aires, febrero de 2020

Verdurazo en Plaza de Mayo – 27F

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