Las organizaciones campesinas de la UTEP se movilizaron en todo el país

En momentos donde parece que el gobierno se resetea, las organizaciones de la Agricultura Familiar integrantes de la UTEP Agraria se movilizaron en 20 provincias para que los reclamos del sector sean tenidos en cuenta en la nueva etapa y se avance en soluciones concretas.

Mientras el Ministerio de Agricultura es absorbido por el de Economía, y argumentos de austeridad y el monetarismo neoliberal ganan espacio en el discurso de la coalición gobernante, las organizaciones campesinas plantearon 3 ejes: La profundización de las Políticas Públicas para el sector; la reglamentación de la Ley de Reparación Histórica (nro. 27.118) ya anunciada; y la sanción de un conjunto de leyes impulsadas por las organizaciones del sector.

Por partes: Si bien no hay precisiones aún, la pérdida de rango ministerial de Agricultura abre una incógnita sobre cómo continuarán algunas de las políticas que se vienen desarrollando. En ese sentido la UTEP Agraria plantea claramente que hay que fortalecer al sector de la agricultura familiar campesina e indígena que produce alimentos, constituye la enorme mayoría del trabajo rural y viene sosteniendo la perspectiva del arraigo y la soberanía alimentaria en los territorios. Sobre la Ley 27.118, su reglamentación fue anunciada por boca del propio presidente de la nación durante la última reunión del Consejo Nacional de la AFCI frente a sus organizaciones, pero sin embargo más de un mes después, el decreto reglamentario no fue publicado. Finalmente, las organizaciones reclamaron avances en el trámite legislativo de importantes proyectos de ley como: La Protección de los Cinturones hortícolas que están bajo constante presión de desarrolladores inmobiliarios y que son garantía de que la población urbana pueda contar con alimentos frescos y de cercanía. La Ley de Acceso a la Tierra, el “Procrear rural”, de créditos blandos para que las familias productoras dejen de estar a merced de la especulación de los alquileres, puedan pagar su tierra, construir sus casas y plantear una producción con dignidad; y el Fomento a la Agroecología, clave para poder plantear un sendero de transición del modelo agroindustrial dominante, con uso masivo de insumos dolarizados y tóxicos, causante de degradación ambiental, cultural y social, hacia este paradigma que no sólo recompone la salud de los agroecosistemas, sino los entramados sociales y territoriales con perspectiva de Soberanía Alimentaria.

Si queremos alimentos sanos a precios justos en una Argentina con más justicia social y ambiental, es importante que los planteos campesinos sean reconocidos como propios tanto en el campo como en la ciudad.

 

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