Dengue: criadero de oportunistas y oportunidades

Semanas antes a la declaración de la pandemia global por Covid-19 y de que se anuncie el aislamiento obligatorio nacional, las noticas anunciaban el preocupante incremento de casos de Dengue en diferentes puntos del país. Esto provocó la alarma de la población, y al mismo tiempo dejó en evidencia el desconocimiento de un tema que tiene que ser de educación pública. Existe un mal “sentido común” que convoca a fumigar, desconociendo que el Ministerio de Salud NO lo recomienda.

Aprovechando el miedo y el desconocimiento, en muchos municipios de las zonas agrícolas de nuestro país las autoridades junto a actores del agronegocio han planteado la necesidad de utilizar las maquinas con las que se fumiga con agrotóxicos, para combatir al mosquito transmisor del dengue. En vez de difundir que la única forma de que no haya Aedes aegypti (AA) es “descacharrar” y comunicarse en la vecindad; la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA) hace propaganda ofreciendo sus servicios para el caso. Refuerzan así la creencia de que la fumigación es la solución, cuando no lo es y afecta la salud de la población, lo cual es muy grave en la situación actual.

El dengue

Según la Organización Mundial de la Salud el dengue es una virosis pandemiógena que se está propagando rápidamente. “Esta infección vírica, transmitida por mosquitos, produce un síndrome pseudogripal grave y en ocasiones puede derivar en un cuadro potencialmente mortal conocido como dengue grave. Actualmente se estima que se producen entre 50 y 100 millones de infecciones cada año en los más de 100 países en los que el dengue es endémico, lo que supone un riesgo de infección para prácticamente la mitad de la población mundial.

Nicolás Schweigmann, Dr. en Biólogía y director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Cs. Exactas de la UBA, es quizás una de las personas que más sabe de mosquitos en el país. Lleva décadas estudiando el mosquito domiciliario AA que transmite los virus dengue, chikungunya y zika. Conversando con él derribamos algunos mitos y aprendimos muchas cosas:

– No todos los mosquitos AA están infectados con el virus del dengue; este se infectará con el virus sólo si pica a una persona que lo tiene en su sangre.

A nivel nacional no hay estadísticas sobre AA, aunque algunas provincias hacen mediciones. En 1998 se dio la primera epidemia importante en Argentina: desde Salvador Massa en Salta hasta Tucumán por toda la ruta 34. En ese momento, en Tartagal se registraron 200 criaderos por cada 100 casas, cuando los valores normales son 5 (OMS), o sea 40 veces más; en Buenos Aires había entre 15 y 20, o sea en 3 y 4 veces más.

– En general el mosquito AA transmisor del dengue no cruza la calle. Si ves uno, es muy probable que haya un criadero en casa o en la manzana ya que no vuelan grandes distancias.

– La principal herramienta para combatir al dengue es el “descacharreo”, es decir la eliminación de los espacios donde se acumula agua y el mosquito pone sus huevos.

– Cuando hay mosquitos adultos infectados debe realizarse un «bloqueo» mediante la aplicación de insecticidas de forma manual con mochilas de UBV-Ultra Bajo Volumen, personal bien entrenado y con la protección adecuada. Ese bloqueo se hace en el lugar donde se detectó el caso y en las 8 manzanas alrededor. Todo otro tipo de fumigación no sirve para nada por el tamaño de gota que genera. Además de que si los mosquitos están bajo techo, dentro de la casa o bajo de un árbol, van a zafar.

– El dengue no sólo afecta a los sectores con menos recursos socioeconómicos (hasta el presidente de Paraguay se infectó). Aunque sin dudas el acceso a la salud es crucial a la hora de enfrentarse con un cuadro de dengue grave.

– Si la persona llega a tener un dengue grave va a necesitar terapia intensiva: hidratación por vía intravenosa y bajar la temperatura. No hay medicamentos.

Para quienes tenga curiosidad les compartirmos un excelente documento del Grupo de Investigación sobre Mosquitos en Argentina (GIMA) que derriba más mitos.

Derribando mitos, desmintiendo “fake news” y otros conceptos errados sobre Aedes aegypti y el dengue – Marzo 2020

Una recomendación; impunidad y oídos sordos

Las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación para el control vectorial del AA, actualizado en contexto de pandemia por Covid-19 (24 de abril), indica que si NO hay casos de dengue, no debe fumigarse. Y como resumen del documento pormenorizado destaca: “La aplicación de adulticidas mediante aeronaves resulta INEFICAZ para el control de Aedes aegypti, y se considera además perjudicial para la salud pública y el ambiente.”

Sin embargo, para la FeArCa, la epidemia fue una oportunidad para ofrecer sus servicios en algunos casos de manera gratuita, mostrándose preocupados por la salud de la población. “Estamos a disposición para poner al fin al dengue que tanto aqueja a los argentinos”, expresaron desde FeArCA. Por eso más de 130 organizaciones expresamos en el documento “¿De la pandemia del agronegocio quién nos cuida?”: «Si realmente son solidarios y se preocupan por nuestra salud paren de fumigarnos y cambien a la agroecología

Aunque el Ministerio de Salud NO recomienda la aplicación de adulticidas mediante el uso de aeronaves para control de AA debido “a su baja eficacia, alto costo económico y el riesgo e impacto en la salud pública y en el medio ambiente”, se realizaron fumigaciones en distintos puntos del país como Las Lajitas (Salta), Venado Tuerto y San Jorge en Santa Fe o Lincoln en Buenos Aires.

La impunidad con que pretenden manejarse los aerofumigadores es escandalosa. El representante legal de la FeArCa, Gustavo Marón, expresó que el documento del Instituto Malbrán que no recomienda las fumigaciones aéreas para eliminar el AA es “fraguado, adulterado, apócrifo, falso, hecho con malicia para desmerecer este tipo de actividades”

Vecinas alertas

Pero también ante el aviso de próximas fumigaciones por el control vectorial del AA, hubo organizaciones que lograron frenarlas.

En 9 de Julio, Buenos Aires, los vecinos organizados en ConCiencia Agroecológica difundieron un comunicado donde plantean: “Sabemos que a partir del 1 de abril la Municipalidad de 9 de Julio proyecta fumigar con insecticidas el Parque Municipal, el Paseo del Vía Cruxis y las Plazas de la Ciudad, con la finalidad de matar mosquitos. Estos insecticidas son tóxicos para el ser humano y se acumulan en el cuerpo. Generalmente se fumiga con piretroides, hay personas alérgicas a los piretroides. Con solo tocar un pasto se brotan todas.”

En la localidad de Salliqueló, Buenos Aires, también se frenó la fumigación programada debido a que recibió la recomendación del Ministerio de Salud de la Provincia.

Sabrina Ortiz de Paren de Fumigar Pergamino nos relata que en coincidencia a la apertura de las actividades comerciales, el sábado 2/5 mosquitos fumigadores pasaron “desinfectando contra coronavirus» por el centro y las avenidas principales de la ciudad. “No sabemos qué tenían, quién controló y cuáles fueron los protocolos que se utilizaron, y si había restos de los venenos que usan continuamente. Esta es una práctica prohibida con ese tipo de maquinaria. En respuesta a todo esto se hizo una denuncia en el juzgado federal, y el fiscal pidió todas las actuaciones administrativas.” Esto es muy sensible en una ciudad que al mismo tiempo es considerada el «corazón» de la zona núcleo: Tenemos una medida cautelar vigente para preservar la salud de las personas a la exposición de agrotóxicos. Se ha comprobado que hay daño genético, hay muchos niños afectados en su salud, entre ellos mis hijos y yo, por lo cual a nosotros nos resultó muy angustiante toda esta maniobra de lavado de imagen que intentan realizar. Realmente no salimos del asombro de cómo se genera esta suerte de provocación hacia las víctimas.”

En San Jorge, Santa Fe, Eugenia Boccio nos cuenta lo que vivieron. “Nosotros habíamos tenido conversaciones previas con el Municipio, y aun así el 21/3 decidieron hacer la fumigación aérea con permetrina. Quienes conformamos Cultura Orgánica tuvimos que estar encerrados en nuestras casas, con ventanas y puertas cerradas, con trapos debajo para que no entrara nada. Todos coincidíamos en que si bien no habíamos vivido una situación de guerra, esto era lo más parecido. Posteriormente decidimos transformar ese dolor y esa angustia en una acción proactiva, e hicimos las presentaciones informativas al municipio para que quienes toman decisiones estén al tanto de las opciones que existen y de la gravedad de lo que se había realizado”. El municipio acusó recibo en sus redes, y reconociendo que la fumigación aérea se hizo aun cuando no era lo recomendado por los protocolos del Ministerio de Salud. Al mismo tiempo “abrieron el paraguas” exhibiéndose como víctimas, y señalando al colectivo Cultura Orgánica por presentar su disconformidad y avisar que en caso próximas fumigaciones iniciarían acciones penales; además permitió debajo del comunicado amenazas a quienes integran ese colectivo.

Nota de Infocielo – Pergamino

Nadie se salva solo

Al igual que con la relación entre la explosión de pandemias como la del coronavirus y el avance del modelo agroindustrial, también hay vínculo entre ciertas formas de vivir y producir, y la expansión del dengue. Nicolas Schweigmann dice: “las ciudades son cada vez más grandes; hay una industria del plástico y de los envases que es muy grande; o sea, basura capaz de acumular agua. La mecánica capitalista que tiene nuestra sociedad favorece la formación de basurales y muchos de ellos son a cielo abierto y están cerca de zonas urbanas. Es el hombre que cambia el ambiente, que contribuye al cambio climático; entonces la temperatura de la atmosfera es más alta y eso permite que muchas enfermedades tropicales avancen hacia latitudes mayores”.

Al igual que para hacer frente al virus del Covid-19, hoy es necesario que seamos responsables para hacer frente al dengue. La única forma de controlar la proliferación del mosquito AA es con el descacharreo y con el concepto de Manzana Saludable, una acción proactiva que necesita que hablemos con nuestras vecinas y vecinos para mantener un control sobre los criaderos de larvas. Nuevamente la solución no está en fumigar, sino en actuar en forma comunitaria y solidaria entre todos. Esto es lo que se debe apuntalar con los recursos del Estado (que son de todos y todas) y no las “soluciones mágicas” que nos propone un sector que jaquea nuestra salud cotidianamente; “daño colateral” en el crecimiento de sus ganancias.

El citado documento «¿De la pandemia del agronegocio quién nos cuida?« dice: “Sabemos que toda crisis es una oportunidad. Mientras las organizaciones del agronegocio la usan para lavarse la cara frente a la sociedad (…) pedimos a nuestros gobernantes (una vez más) que defiendan nuestra salud. Y entendemos que es tiempo de cambiar este modelo agropecuario basado en transgénicos y venenos, para impulsar y consolidar a la agroecología. Un modelo donde los desequilibrios de un agro-ecosistema no se solucionan con shocks de sustancias nocivas externas a él, sino ayudándolo a que recupere su propio equilibrio; un modelo agropecuario con relaciones sanas entre seres vivos, entre productores y consumidores, donde los vecinos interactúan; para la circulación de los alimentos pero también de los saberes y la búsqueda de soluciones a problemas comunes.

“Manzanas saludables”, “agroecología para un ambiente sano”, en fin, una lógica que bien vale para nutrirnos y enfrentar el dengue en nuestro país; para pensar nuestra salud personal y colectiva, y que todo pueda ser de otro modo.

Buenos Aires, mayo de 2020

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