El proceso de recuperación territorial en Miraflores, Chaco

Fuimos a Miraflores, provincia del Chaco, a conocer el proceso de recuperación de 10.000 hectáreas de comunidades Qom y Wichi. Conversamos con integrantes del Consejo de Recuperación Territorial que está emprendiendo la lucha por el reconocimiento territorial desde la ocupación efectiva. Conocimos la violencia que sufren por demandar sus derechos. Conocimos algo de lo que comenzó a gestarse desde la recuperación.

Toma y daca: los manejos del Estado colonial

En el año 1931, el entonces interventor militar y gobernador del territorio chaqueño, Juan Samuel Mac Lean, acordó con autoridades comunitarias Qom y Wichi que habitaban en la actual Ciudad de Castelli, que desocuparían ese territorio para ocupar 10.000 hectáreas ubicadas en donde hoy se asienta la localidad de Miraflores. En aquel entonces la zona fue declarada “Villa Rural Indígena” (Ley Nacional N° 5.730) y 9 años después se cambió el nombre de por Miraflores (Ley N° 73.346/40). En 1951 se creó la provincia del Chaco, desconociendo el acuerdo de 1931. Para 1979 el gobernador de facto, Facundo Serrano, otorgó unas 3.500 hectáreas -dentro de las 10.000 reservadas en 1931- a favor de la Dirección Provincial del Aborigen a fin de que miembros de las comunidades indígenas puedan ocuparlos.

En 1991 se crearon una serie de municipios en el departamento General Güemes, entre ellos, el municipio de Miraflores (Decreto 573/92), al que le asignaron 400 hectáreas divididas en cuatro lotes (87, 88, 93 y 94). Sin embargo, los lotes estaban reservados para familias indígenas desde 1979 e incluso desde el año 1931. Al crear el ejido municipal se realizó un traspaso de patrimonio comunitario -primero al Estatal y después a privados- violando la ley provincial N°257/59 de creación de ejidos municipales, que establece que se puede crear un ejido municipal donde hay una propiedad, pero que el ejido no cambia la titularidad de esa tierra. El incumplimiento de la ley habilitó negocios inmobiliarios ilegítimos que han generado la traza actual de la localidad de Miraflores, poblada de familias criollas que, sin saberlo, accedieron a la compra de tierras reservadas para las comunidades indígenas.

En función de este escenario a mediados del 2018 comenzó a desplegarse un proceso de recuperación territorial con tomas de tierra por parte de familias Qom y Wichi. Para ello, conformaron el Consejo de Recuperación Territorial (CRT).

El breve racconto histórico refleja la continuidad de una historia de colonización y despojo de tierras de comunidades indígenas en la zona del Chaco. Una historia marcada por faltas en el cumplimiento de compromisos asumidos a lo largo de la historia. Tanto engaño es síntoma de la estructura colonial vigente, que se manifiesta hoy con toda crudeza en las condiciones de marginación de las comunidades, la pobreza extrema y la explotación laboral que sufren las comunidades. Basta con acercarse a ellas a prestar oído para encontrar historias de trabajo rural temporero o golondrina bajo condiciones de esclavitud. Hoy en Bolivia vivimos un proceso de golpe de estado racista y etnocéntrico, que persigue fisonomías, creencias y símbolos. Y eso que sucede en Bolivia, se replica con diversas intensidades y escalas en Argentina.

Quitarse la venda de los ojos

Cantaba Atahualpa que “para el que mira sin ver, la tierra es tierra nomás”. Los territorios son espacios producidos. Las nociones de territorio y territorialidad son categorías que delimitan problemáticas complejas articulando relaciones de poder, disputas en torno a la apropiación del espacio y procesos de construcción identitaria con representaciones diversas sobre la naturaleza. Estas representaciones tienen efectos territoriales y para el caso, las promesas de “progreso” derivadas de la noción de “desarrollo” (occidental) o la representación de la naturaleza como un «recurso», tienen efectos devastadores. Por ejemplo que entre 2016 y 2018, Chaco es la provincia donde más ha desmontado en el país: 106.508 hectáreas. En contraste, todo indica que las zonas en donde habitan comunidades son las que mejor conservan la biodiversidad. Hay mucho que aprender de las opciones de vida que proponen las comunidades indígenas.

Francisco “Titi” Segovia, indígena hijo de familias Qom y Wichi, forma parte del CRT y junto a su familia decidieron recuperar su territorio al tomar mayor conciencia de lo que su cultura tiene para ofrecer al bienestar de las futuras generaciones. “Tenía una venda en los ojos, empecé a pensar por mí mismo, cambié un chip”. El cambio de chip remite a una transformación interna en la que, producto de cansancio y el hastío, decidieron ir a recuperar territorio de manera efectiva, a pesar de que los criollos los denominaran “usurpadores” y comenzaran a aplicar mecanismos de violencia para evitar la recuperación territorial.

La violencia

En septiembre de 2018 desaparece Silverio Enríquez, indígena Wichi que apoyaba a las familias indígenas del CRT. Una semana después, el cuerpo de Silverio es hallado sin vida en un lote ubicado dentro de las 10.000 hectáreas, actualmente recuperado por la CRT. Allí, durante octubre de 2018, se realizó el primer “Encuentro de la Tierra”, con gran repercusión por parte de comunidades Qom y Wichi de diferentes zonas del impenetrable, y evidenciando gran capacidad de articulación desde diferentes zonas del Chaco.

Simultáneamente, un sector criollo se organizó bajo el nombre de “Fuerza Criolla” cuyo logo organizacional es un gaucho montado flameando la bandera argentina, sostienen su derecho de propiedad privada por sobre el reconocimiento del derecho indígena sobre las tierras, y han generado situaciones de violencia que aún continúan.

Además, sobre el territorio en disputa se proyecta la construcción de 150km de carretera para el desarrollo del emprendimiento turístico-conservacionista “Parque Nacional el Impenetrable”, que excluyó a comunidades indígenas y es financiado por ONGs y por The Conservation Land Trust. Este proyecto se inscribe dentro de un proceso de consolidación del “turismo étnico” a nivel provincial y es promocionado como estrategia económica para la región. Sin embargo, no se realizaron las consultas previas e informadas a las comunidades que estipula el convenio 169 de la OIT, por lo que el CRT ha organizado movilizaciones y sostiene que el proyecto “carece de legitimidad”.

El 20 de agosto de 2019, María Magdalena, sobrina de Titi Segovia, es asesinada y encontrada enterrada en la casa de su ex pareja, Facundo David Narciso. Había estado desaparecida durante 8 días.

Emilce, tía de María Magdalena, sostiene como Titi, que el crimen tuvo que ver con la recuperación territorial. María Magdalena ya había sido golpeada públicamente por su ex pareja por ser familiar de personas vinculadas al CRT. El femicida se reconoce “criollo”. A pesar de las denuncias realizadas por las golpizas que sufría María Magdalena, la comisaría nunca investigó. Su desaparición y posterior aparición muerta fue la gota que rebalsó el vaso: las comunidades indígenas de la zona se movilizaron masivamente frente al municipio y lograron la renuncia del comisario y del entonces intendente Néstor Amarilla (UCR).

El acuerdo: un nuevo escenario

Por su parte, el Estado provincial convocó a una mesa amplia (interpoderes) en noviembre de 2018, donde se comprometió a restituir las tierras indígenas, respetar sus derechos y congelar las causas judiciales iniciadas a raíz del proceso de recuperación territorial. 

Actualmente, las comunidades del CRT participan de la mesa y lograron obtener un compromiso de puño y letra del gobernador electo de que se impulsaría un acuerdo que propone mecanismos de reparación histórica y la titularización de las 10.000 hectáreas.

El proceso de diálogo fue largo y el pasado 4 de noviembre se delimitó una propuesta definitiva donde se reconoce el derecho territorial y la posibilidad de que las comunidades se conformen como Consejo Indígena con presupuesto propio basado en un mínimo porcentaje (10%) del impuesto inmobiliario. “Fuerza Criolla” hizo declaraciones: “Si accedemos a que el Gobierno del Chaco designe a las 10.000 hectáreas como Territorio Indígena quedaríamos expuestos a las decisiones que tome el Concejo Indígena. Estaríamos condenando a toda la sociedad Miraflorense. Nuestros hijos y nietos no podrán desarrollarse normalmente y siempre sufrirán la discriminación de la que serán objeto.” 

El 28 de noviembre pasado, en un fallo sin precedentes la Cámara Contenciosa Administrativa del Poder Judicial de la Provincia del Chaco falló a favor de la Asociación Indígena MOWITOB y reconoció la titularidad de la organización sobre 300.000 hectáreas correspondientes a la Reserva Grande del Impenetrable Chaqueño. El fallo histórico declaró la nulidad de una serie de decretos a partir de los cuales se pretendió desmembrar al territorio comunitario. Con este precedente, las posibilidades de avanzar con el acuerdo definitivo de las 10.000 hectáreas de Miraflores son más fuertes. Ariel Sánchez, hermano de María Magdalena e integrante del CRT, dijo: “es un logro importantísimo, me cambia la manera de pensar y las ganas de seguir en todo esto”.

Miraflores, Chaco – noviembre de 2019

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