Pueblo Evita, Misiones: un ejemplo que se propaga.

Por: Eduardo Silveyra.

En la localidad de Gobernador Roca, Misiones, la Cooperativa Pueblo Evita, marca el camino en la construcción de unidades productivas que contribuyen al desarrollo económico y social de la comunidad.

RACONTO. Cuando hablamos de agricultura familiar, no lo hacemos solamente de un grupo familiar que produce para autoconsumo, lo cual ya es bueno es si mismo, también nos referimos a otros conceptos y premisas involucrados en esa entidad, como son la Soberanía Alimentaria, el arraigo de población rural,  las practicas del Buen Vivir -de la mano de la agroecología- y al desarrollo de las economías regionales, todas en su conjunto, incluyen un cambio cultural y económico, que se plantea como alternativa a los viejos modelos de producción capitalista, que no solo involucran el uso indiscriminado de paquetes tecnológicos, sino también el paso por varias manos antes de llegar a los mercados concentradores, que muchas veces determinan que una mercadería viaje cientos de kilómetros, para después volver a las cercanías de origen con un precio más elevado, como es lógico, esta concentración también incide en el precio de los productos que llegan a las mesas familiares. Sin embargo, esta cadena puede romperse si se toman las determinaciones políticas correctas, entre ellas las de distribución y propiedad de la tierra, una problemática endémica que dificulta con sus desalojos, usurpaciones y talado de montes nativos, al pleno desarrollo de las comunidades campesinas. O sea, plantearse el empleo de la tierra como un bien social y no como un bien de renta, tal como planteaba la Constitución de 1949.

MISIONES. La provincia misionera tiene una larga tradición de luchas campesinas y una economía sustentada desde lo agrario desde los tiempos de las luchas independentistas, Artigas, Andrés Guacurari, en el siglo XIX tenían políticas y leyes agrarias sustentadas en la premisa, la tierra es de quien la trabaja. En los albores del siglo XX los movimientos agrarios misioneros, continuaron esa lucha en contra de las empresas forestales y yerbateras que se adueñaban de grandes extensiones donde la gente trabajaba en condiciones de esclavismo. Más cercano en el tiempo, el Movimiento Agrario Misionero y las Ligas Agrarias, continuaron ese camino en los calientes años 70.  El siglo XXI con otras manifestaciones organizativas, nos propone un giro de 180º que propone la vuelta al campo, la producción agroecológica, el arraigo de la población para desarrollar las economías regionales y las prácticas del Buen Vivir, para revertir los efectos de una civilización en crisis, una crisis provocada entre otros puntos, por el modelo de producción capitalista, que ha trae como secuelas de exterminio, el desarraigo de la población rural, la cual va a parar a los asentamientos precarios de las grandes ciudades, el calentamiento global junto con el cambio climático, debidos a la indiscriminada tala de selvas y montes, para emplearlos en la agroindustria y que no solo modifican el paisaje, sino que destruyen los ecosistemas y la propia vida humana. A solo 70 klms. de Posadas, se encuentra la localidad de Gobernador Roca, un pueblo de 10.000 habitantes, donde funciona la Cooperativa Pueblo Evita, la misma está conformada por 1000 trabajadores y trabajadoras que distribuidos en 100 Unidades Productivas cuyas dimensiones promedian las 10 ó 20 has. Lugares donde se producen el 65% de las verduras y hortalizas que se consumen en las ciudades de Posadas y Oberá. Estos números ya hablan por sí solos. Creada a instancia del Frente Agrario Evita y del Movimiento Nacional Campesino e Indígena el 60% de sus integrantes son mujeres, que antes de trabajar en las chacras, trabajaban como empleadas domésticas, empleadas de limpieza en casas de comidas o particulares. El testimonio de una ellas ejemplifica el de la mayoría: “Antes trabajaba como bachera en un restaurante, desde que me integré a trabajar en la cooperativa, me siento libre y le encontré un sentido a todo lo que hago”. El de los hombres que conforman el 40% de la masa societaria, va por el mismo camino, la mayoría trabajaba precariamente realizando changas de albañilería o levantando cosechas ajenas. Incluso uno de ellos, trabajaba como colectivero en Lanús, lugar donde sufrió un robo violento que lo determinó a que junto a su compañera emprendiera el camino hacia Misiones, donde incorporado a la cooperativa encontró una nueva vida, donde todos los días aprende algo nuevo ligado a la tierra. Los 1000 cooperativistas también involucran a sus grupos familiares y en algunas unidades también hay carpinterías, talleres de confección de ropa y se fabrica carbón. Lo cual nos dice que la vuelta al campo y el incentivo para afincar población rural desde las grandes ciudades, es algo que se debiera encarar como una política de estado, que también contemple la titularidad de la tierra en la cual se trabaja, porque es válido aclarar, que en muchas de las unidades productivas, la titularidad se encuentra comprometida o fue otorgada en comodato.

TRABAJO SOCIAL. La cooperativa Pueblo Evita, no solo está abocada a la producción, también realiza un fuerte trabajo comunitario, en el área de cultura trabajan 20 compañeras que impulsan talleres sobre feminismo, pero además otros donde se brindan capacitaciones, para la producción de perfumes, jabones y ropa. También ellas manejan el área de educación donde han dispuesto una sala de primera infancia, que atiende a 101 niños y niñas, en una banda etaria que va desde los 6 meses a los 5 años, esta tarea de atención a las infancia se complementa con la atención de decenas de merenderos y comedores, donde los chiques no solo reciben la merienda o el plato de comida, también han incorporado la práctica de deportes, como el fútbol femenino y masculino en todas las categorías, a lo cual, también hay que agregar el vóley y el tae kwon do. Este trabajo, es conducido en su conjunto por Nidia Pintos, referente del Frente Agrario Evita y delegada zonal de la secretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena, la cual trabajó muchos años como docente en la zona y que nos dice: “Hay que seguir avanzando con el trabajo y la producción agroecológica, siempre hay obstáculos como la falta de tractores o de camiones para transportar la mercadería, los problemas de la falta de agua, la titularidad de la tierra, que muchas veces son comodatos, pero de a poco y con esfuerzo vamos encontrando las soluciones, la cooperativa es un motor importante para la vida de Roca”. Las palabras de Nidia, se confirman en la actividad diaria de todas las unidades productivas.

2015. La idea de la creación de la cooperativa se inició en el año 2015 con apenas 3 unidades productivas ubicadas en El Cazador, Yacutinga y Santa Rosa, recién en a mitad de la gestión del gobierno macrista pudieron formalizar la misma y atender a comedores comunitarios para atemperar la destrucción social y económica, llevada adelante con la aplicación de las políticas ultra liberales, pero, más allá de los males propagados por Mauricio Macri y los contratiempos derivados por la pandemia en 7 años las unidades se multiplicaron creando fuentes de trabajo genuino, arraigo y Soberanía Alimentaria. Uno de los problemas a resolver y que no solo atañe a la Cooperativa Pueblo Evita, es el tema inflacionario, pues muchos proyectos aprobados en ministerios como el de Agricultura, Desarrollo Social o el INAES, cuando son aprobados, la inflación se comió parte de los mismo y allí donde se había estipulado el financiamiento de un tinglado, la compra de un camión y un tractor, debido a esto, muchas veces lo adjudicado, solo alcanza para la construcción del tinglado, quedando las otras cosas en pendientes, para dar un ejemplo. Es necesario la concientización de que la agricultura familiar con todos sus postulados vigentes, es parte de la solución a la pobreza y también del cambio cultural que nos permita salvarnos como especie, en ese sentido es urgente la reglamentación de la Ley de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar (Ley N°27.118), herramienta que permitirá solucionar los problemas de tierra y afianzar el desarrollo de las economías regionales.

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