La “Resolución del Veneno” suspendida ¿Soplan nuevos vientos?

Una nueva resolución del Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires que encabeza el ex (?) Monsanto Leonardo Sarquís, suspende la aplicación de la 246/18, la “Resolución del Veneno”, por plazo de un año. El argumento es la necesidad de “optimizar” su implementación articulando con los Municipios que adhirieron a la misma (41 de 134).

Aunque firmada originalmente el 17 de octubre de 2018, la 246 fue anunciada de forma rimbombante recién el 11 de diciembre: 20 días antes de su entrada en vigencia el 1ro de enero de este año. Básicamente establecía la posibilidad de fumigar con agrotóxicos en las zonas de exclusión de las mismas, siempre que fuera bajo los criterios de las llamadas “Buenas Prácticas Agrícolas” (BPAs). Estamos hablando de las áreas comprendidas por las distancias de resguardo a escuelas y viviendas rurales, cursos de agua, puntos de bombeo o reservas naturales, donde no se puede fumigar.

Capítulo Buenos Aires

En julio de 2018 cuatro (entonces) ministerios: Salud, Agroindustria, Ambiente y Ciencia y Tecnología, presentaron un informe con el que el Estado asume como política pública el discurso empresario de las BPAs.

Demostrado que los agrotóxicos no son inocuos para la salud y el ambiente, ni se degradan, ni son “agua con sal”, ni “tan cancerígenos como el mate”; las empresas le echan la culpa a los productores argumentando que los impactos que las comunidades denuncian no son intrínsecos al modelo de agronegocios sino que se deben al “mal uso” de estos venenos, y la solución está en tener “buenas prácticas”. Para esta cruzada invirtieron millones en comunicación; con Cambiemos en el gobierno profundizaron su presencia en el Estado, y así, una creación del marketing empresario se transforma en palabra oficial.

El informe interministerial oficia de documento base, pero necesita la bajada a cada territorio, y en la provincia de Buenos Aires eso es la 246/18.

Desde su anuncio la resolución se ganó el apellido “del veneno”, y un conjunto muy amplio de organizaciones salieron a repudiarla; además de las asambleas de pueblos fumigados se manifestaron los médicos generalistas, las organizaciones campesinas y el gremio docente SUTEBA. La noticia logró amplia cobertura mediática, y no precisamente con el libreto oficial. Desde distintos sectores políticos que nunca tomaron el tema plantearon acciones de amparo. Como pocas veces el rechazo se amplificó y desbordó más allá de la esfera de influencia de “los convencidos”.

La suspensión

Decíamos que esta nueva resolución suspende la 246 por un año desde la firma, es decir hasta el 14 de febrero de 2020. Salvo que tengan la bola de cristal, no está dicho que esta administración seguirá en funciones entonces, o sea: firmaron una suspensión que les excede el mandato, lo cual es un dato en sí mismo.

Pero mientras crean en el ámbito de la Dirección de Fiscalización Agropecuaria (una vieja difusora de la BPAs) un “equipo de trabajo técnico multidisciplinario e interministerial” que deberá estar funcionando en 2 meses (abril) y que a su vez deberá tener listo un “protocolo” para las fumigaciones en las zonas de amortiguamiento según BPAs en 6 meses. O sea en agosto, mes de las PASO.

¿Patearon la pelota afuera? ¿Ganamos?

Si bien la noticia de la suspensión de una norma que es claramente pro veneno, y que vino a intentar lesionar (cuando no terminar) con las protecciones que ganaron las comunidades, es una buena noticia, sería riesgoso cantar victoria.

La adhesión a la resolución de los municipios es importante (30%), aún cuando muchos de esos 41 tienen ordenanzas de resguardo, como Saladillo (500m), y en toda la provincia rige la Ley 10.699/89 y su decreto reglamentario 499/91 donde se establecen 2km de distancia de fumigaciones aéreas. Es decir que seguimos ante una normativa claramente inconstitucional pero atrás de la que consiguen alinear a un sector importante de la provincia.

Con la 246 podríamos estar ante un nuevo caso del “si pasa, pasa” al que nos tiene acostumbrados el oficialismo, pero es importante no perder de vista que, si bien es muy probable que el rechazo a esta resolución los obligó a replantear, este paso atrás no es más que para consolidar posiciones.

Municipios adherentes a la 246/18. Los que tienen ordenanza de resguardo, los que no, y qué color político está a cargo de la intendencia. Elaboración de Daniela Dubois.
9no Encuentro de Pueblos Fumigados y 2do de Agroecología en Saladillo (marzo 2018)

La pelea simbólica

Partimos de que el discurso de las BPAs es eso, un discurso. Ante la imposibilidad de ocultar los hechos la estrategia de las empresas es la de embarrar la cancha y ganar tiempo. Saben, como las tabacaleras antes, que a la larga van a perder; pero mientras tanto amasan fortunas y preparan sus “planes b” para cuando no puedan seguir tapando el sol con la mano. La cuestión es cuándo. En esa estrategia se inscribe el discurso de “buenas prácticas”.

Al levantar un poco la cabeza vemos que Bayer-Monsanto está ante un tsunami de demandas judiciales de damnificados en los Estados Unidos, y que hasta el Director General de la FAO, Graziano Da Silva acaba de declarar que “hemos llegado al límite del paradigma de la revolución verde”.

La ciencia independiente ha ido develando mentira tras mentira, dándole la razón a esos miles que, sin un ambo blanco, doctorados o papers, encendieron las alarmas y acuerparon los reclamos. Hoy, para horror de los voceros del agronegocio, muchísima (pero muchísima!) gente sabe que este modelo pone su salud en riesgo y destruye el ambiente.

Entonces ¿ya está? No, ni por asomo; pero al mismo tiempo que intentamos develar las jugadas del poder y nos preparamos para salirles al frente… en lo legal, en lo político, en lo comunicacional; no perdamos de vista que los tiempos parecen estar cambiando. Registremos que el curso on line de Agroecología del INTA tuvo 28.000 incriptos; y también la enorme ola de solidaridad que despertó la brutal represión a los productores de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) por nombrar algunos elementos.

Ningún poder cae por sí sólo, y el agronegocio logró contruir hegemonía; por eso es fundamental inflar las velas con este viento fresco para ampliar y profundizar nuestros marcos de alianzas, mejorar nuestras formas de organizativas, animarnos a ampliar los interlocutores, tener osadía en las propuestas para llegar a los millones que aún no. Asumir con todo que, en esta pelea que el poder del capital nos plantea a los pueblos, podemos ganar.

 

Buenos Aires, 18 de febrero de 2019

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