Pocas personas hay que son capaces de encarnar ellas mismas largos procesos de lucha y de organización. Su vida se imbrica de manera tan única con la vida de esos movimientos que habitan, que terminan dándoles una impronta única, al punto de que intentar visualizarlas por separado resulte trabajoso. Francisca Rodríguez, Pancha, es una de esas personas. Desde muy jóven se volcó a la organización de las mujeres rurales en Chile que continúa hasta hoy desde ANAMURI, y desde ese camino fue parte del nacimiento de la CLOC y la propia Vía Campesina Internacional. El paradigma de la Soberanía Alimentaria es el aporte político más importante del movimiento campesino a los pueblos del mundo del tiempo reciente; su planteo organiza, refuta, orienta frente a tiempos que cambian con una velocidad vertiginosa y ante desafíos políticos que demandan de la constante reflexión colectiva y la acción en distintos campos. Pancha trae consigo la lucidez y experiencia que da un andar ininterrumpido, compartimos acá una parte de una larga charla con ella.

Huerquen: Empezando por lo urgente, la derecha dura que encarna Kast ha ganado las elecciones en Chile, primeramente pedirte una reflexión sobre este hecho y qué escenario de abre
Pancha Rodriguez: Por supuesto que el triunfo de Kast fue una derrota. Nosotros en alguna medida estábamos preparadas, y fue una discusión grande para el congreso. Sabíamos lo que se venía en esta campaña. Encendimos alertas que no fueron escuchadas. Y por eso que la consigna de nuestro congreso era “sin miedo, con convicción y esperanza, nuestros sueños los convertimos en acción”, que sigue siendo la campaña que nos rige de aquí hasta el próximo congreso. Ahora el problema nuestro radica cómo combatimos el miedo, porque aquí el triunfo de Kast se debe al miedo, a la inseguridad, a los temores, a la insidia. Esa fue su campaña, donde primaron las redes sociales. Las herramientas que tienen hoy día la derecha son diferentes. El temor se ha instalado, la xenofobia está instalada. Creo que ha sido una campaña de ellos con mucha dedicación, muy científica, muy dirigida a minar la conciencia de la gente y acabar con los sueños de la gente.
Hoy día estamos ante un pueblo torturado, ante una conciencia mancillada. La tortura va dirigida a aumentar el individualismo, a encerrarnos y a pensar que tenemos que aguantar más; porque hubieron dos cosas que fueron muy importantes en el retorno a la democracia (porque esto no lo podemos mirar como que es de ahora) y tiene que ver con estas pseudo-democracias que fueron muy amarradas por el neoliberalismo que dejaron instaladas las dictaduras en nuestro continente. Y hemos perdido ascendientes en la población, y la izquierda no se ha podido recuperar. Las fuerzas políticas se recomponen de acuerdo a los intereses más que a su ideología. En ese sentido la derrota de la conciencia del pueblo fue fuerte. Hacia dentro de nosotras en la campaña dijimos “sin miedo”, pero sin embargo el miedo está y se da en la gente más jóven. En la gente que vivió la dictadura, es como que si fuimos capaces de enfrentar la dictadura ¿por qué no vamos a enfrentar este momento político con Kast? Y la gente que eran jóvenes o niños en ese tiempo y que vivió consecuencias tienen mucho temor a que esto vuelva.
En ese sentido el triunfo de Katz para nosotras es un traspié grande. No decir, esta es nuestra derrota de ahora, sino que este es un camino que venía pavimentado y que iba a caminar hacia allá porque nosotros no leímos el mensaje pleno. De repente hemos pecado de ingenuidad, y tenemos todos los fenómenos nuevos, el crimen organizado, el narcotráfico… Sin embargo, nosotros pensamos que no todo está perdido. Apenas asumido empezó quitando decretos y leyes, y bajando impuestos a los ricos, gobernando con una casta económica que no tiene ni idea de gobierno. Y por lo más tanto, están cometiendo errores fuertes, y que el pueblo lo siente.
Hqn: ¿Qué tareas se plantean para esta nueva etapa?
PR: Lo hemos discutido bastante. Primero, una discusión orgánica bastante fuerte. Fortalecer la orgánica y reactivar con fuerza las organizaciones locales. Esta lucha tiene que darse de lo simple a lo complejo; desde la base hacia arriba. Para nosotros es como volver a enterrarnos, a formar activistas a los territorios. Por eso que estamos en una profunda discusión orgánica, revisando toda nuestra estructura.
En las políticas de gobierno anunciadas para la agricultura a nosotras no nos toca nada, dice apoyar la agricultura familiar pero aquí no va a haber nada. Entonces, el cuadro para la agricultura campesina es muy fuerte, para los territorios, peor. Porque además, con la sacada de muchos decretos que protegían, dijéramos, entre comillas, una protección a la madre tierra y la naturaleza, nuestros territorios son los más afectados.
Nosotros tenemos que volver a la calle, tenemos que volver a la ciudad, a ruralizar la ciudad, como decíamos, con la población adyacente en otros territorios, pero también llevando un mensaje esperanzador. Porque sino la gente se desesperanza de tal manera que se encierra en su casa, que vive su pobreza internamente, que se esconde. Todavía es muy temprano para decir cómo nos recomponemos. El 8 de marzo de este año fue extraordinario, tuvo otras características no tan radicales desde el punto de vista feminista; y creo que el 1° de mayo nos va a dar luces si somos capaces de hacer un 1° de mayo donde el pueblo se manifieste y donde el pueblo pueda decir, nosotros nos vamos por este camino.
Anamuri está en todas las regiones, preparando nuestra escuela de formación política y ideológica. Por primera vez vamos a hacer una escuela de un mes. 15 días para práctica en terreno, y después 15 días más encerradas con los principales cuadros.
Estamos creciendo y que está llegando gente a la organización buscando, porque cree que la organización es un camino. En este periodo ya hemos generado tres organizaciones nuevas. Tuvimos reunión este fin de semana aquí en mi organización, en Laragüemuri, en Chiloé, y llegaron tres socias nuevas y dos que están pidiendo ingresos.
Entonces también se está dando un fenómeno que hay que mirarlo con atención, en este periodo nuestras estrategias tienen que ser muy bien pensadas y tienen que ser con la gente, a partir de la gente, no a partir de nuestras cabezas, de lo que nosotros quisiéramos, sino que lo que conjuntamente debemos de hacer.

Huerquen: Pensando más en la perspectiva de este tiempo difícil en Latinoamérica. ¿Qué sentís que tiene el movimiento campesino y el movimiento de mujeres como aporte en este momento tan desafiante?
PR: Yo creo que varias cosas; en principio recuperar identidad, porque eso fue la creación de la CLOC y de la Vía Campesina. Nosotros estábamos en un debate mucho más político, desde el punto de vista económico, de la liberación de los campesinos, contra el latifundio, y se trajeron muchas cosas al interior de la vía campesina y de la CLOC, que habla de la identidad, de la identidad con la Tierra. Nosotras sentimos que la identidad de las mujeres por la tierra es mucho más fuerte que la que tienen los hombres. Como se les asignó históricamente el rol de abastecedor, entonces la tierra pasa a ser también una herramienta de trabajo. Pero para las mujeres, al igual que para los pueblos originarios, la tierra es un espacio de vida. Y eso nos lleva a un debate de reencuentro nuevamente con las raíces campesinas.
Por ejemplo, el tema de la semilla ya estaba discutido dentro de la Campaña de los 500 años, no profundamente como la fuimos discutiendo después, pero fue una siembra nueva que se hace en medio de momentos fuertes en América Latina. En toda Sudamérica estábamos bajo golpes de Estado, y en Centroamérica había lucha de guerrillas. Entonces, tú no te puedes explicar ahora cuando miras para atrás y decir qué intrépido, qué sabiduría hubo para poder mirar y construir esta nueva mirada desde el mundo campesino que va reconociendo el rol importante de la agricultura y el papel del oficio que significa ser campesino y campesina.
Entonces, yo creo que nosotros trajimos a la gente de la ciudad un poco de esperanza, y por lo tanto, fíjate tú lo que fue el inicio de la Vía Campesina. Por ejemplo, la consigna “globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”, es un camino. No es una consigna que se grita, es un caminar. Cuando la Vía Campesina define que es una vía, que desde los campesinos, nosotros vamos a generar una alternativa al modelo neoliberal, es un paso muy grande. Cuando descubrimos y cuando planteamos la Soberanía Alimentaria, fue una campaña contra todo lo que quería conseguir la OMC dentro de la primera cumbre mundial de alimentación. Y nosotros planteamos un llamado al mundo de la Soberanía Alimentaria, y las mujeres nos hicimos con mucha fuerza a cargo de ese llamado. Yo siempre digo que la Soberanía Alimentaria nos devolvió identidad. Ha sido una de las propuestas más revolucionarias que de los campesinos hemos hecho al mundo. Soberanía Alimentaria como un derecho de los pueblos. Y nosotras le agregamos el otro elemento: Soberanía Alimentaria con justicia de género. Fíjate que ya estábamos perfilando un camino hacia nuestra propuesta actual que es la construcción del feminismo campesino y popular.
Y a la Soberanía Alimentaria le agregamos el corazón: la defensa de la semilla. La recuperación de nuestro sistema alimentario, en una campaña fuerte contra las empresas transnacionales. Y la llevamos a la ciudad. Trajimos un mensaje esperanzador, un mensaje de vida.
Hqn: Sobre el presente ¿cómo estás viendo este momento latinoamericano y mundial desde la perspectiva del movimiento campesino?
PR: Fíjate que yo pienso que a nosotros siempre nos ha faltado discutir el análisis político.
Hacemos análisis de coyuntura donde miramos todo lo que está pasando en el mundo, pero nos cuesta ponernos en ese análisis. Yo creo que vivimos momentos de esplendor en América Latina cuando tuvimos gobiernos progresistas. Pero, sin embargo, estos son los vacíos históricos que tenemos: Cayó el socialismo y nunca discutimos la caída del socialismo. Cayeron los gobiernos progresistas y nunca discutimos, incluso, cuál fue el sentido, cuál fue el pasar de los gobiernos progresistas. Yo siempre pienso que esta fue también una trampa en el camino ¿no? Tuvimos gobiernos progresistas dirigidos por los ex comandantes, ex cura, ex luchadora contra la dictadura en el caso de la Michelle Bachellet, ex dirigente de la CLOC y de la Vía Campesina como el Evo (Morales), Lula, exdirigente sindical. El único que no era ex era Rafael Correa. Y nos engolosinamos. Nos creíamos que habíamos vuelto. Nos juntamos con todos los presidentes, hicimos los Foros Social Mundial. Pero fueron cayéndose. Si tenemos que hablar de progresistas, tenemos que saber cuál es la tarea, cuál es la responsabilidad frente a los gobiernos progresistas que tenemos los pueblos.
Y esas son pérdidas grandes de la cual tú no te recuperas tan rápidamente. Son golpes que tiene el pueblo, son golpes que tiene la clase, son derrotas. Entonces, ¿cómo no discutimos en la derrota? ¿nos sentimos culpables? ¿fallamos? ¿fallaron?, pero ¿Cómo no estamos viendo detrás de eso también la mano terrible que hoy día tiene el capital?. Ellos nos estudian, nosotros no los estudiamos. Ellos van pasos adelante en relación a nosotros. Más hoy día, con toda una tecnología que es tan importante, pero en manos del capital.
Una tecnología dominante que nos atrapa. Por ejemplo en el levantamiento popular de Chile, tuvieron mucho peso las redes, pero no la conducción política. Entonces, vamos perdiendo la capacidad de dar conducción política a los movimientos. Yo pienso que hoy día, estamos ante una ofensiva, de un resurgimiento fuerte del fascismo que pone en peligro las débiles democracias que tenemos y necesitamos debate político. Es un momento muy difícil, muy complejo.
Hqn: en este escenario que planteas, de la falta de debate, de la falta de autocrítica, y cómo eso la derecha ha sido hábil en aprovecharlas. ¿Vos que sentís que el movimiento campesino y el movimiento de mujeres campesinas en particular tiene para aportar en esa recomposición?
PR: Hoy en mi país Chile creo que poco. El movimiento campesino ha quedado más que prisionero, dependiente del financiamiento. Se perdió esta fuerza que tenían los trabajadores, los campesinos. El financiamiento ha sido muy fuerte. Durante la dictadura surgieron todas las ONG, vino plata de todo el mundo y después viene toda una política de asistencialismo con la vuelta a la democracia qué hace a la gente cada vez más dependiente. Si tú no pagas pasajes, si tú no tienes un buen lugar donde llegue, la gente no te llega. Y esas han sido las políticas que se han ido implementando en los gobiernos, no solamente en Chile. Entonces, se ha ido perdiendo valores y se han ido perdiendo esta identidad de clase, que es la que te hace cultivar tus valores y tu compromiso.
Antes campesinado y la clase obrera eran aliados importantes. Hoy día tenemos trabajadores calificados de acuerdo a lo que hacen, y la gran mayoría son trabajadores por cuenta propia, con “emprendimientos” (porque además te van poniendo un lenguaje que te hace perder también identidad como tal), parece que ya no hay clase obrera, solo “trabajadores” que hoy día tienen diferentes formas de relacionarse con el trabajo. Además la poca capacidad que han tenido los partidos de izquierda de reponerse, entonces estamos ante movimientos que no tienen conducción.
Es complejo también porque tenemos una generación que no es la de antes, y donde un apoco se perdió ese vínculo. Antes los consejos de ancianos tenían un valor en la comunidad, hoy día el google es donde se consulta, y ese aparatito mágico es el que te orienta, es impresionante.
Es la solidaridad de clase la que tiene que afirmar. ¿Cómo la recuperamos?
¿Y en qué podemos aportar nosotras? Yo te digo dentro del movimiento campesino, hoy día, sin duda, ANAMURI es la organización más considerada, que tiene mayor claridad, mayor fuerza. Porque nosotros, en ese aspecto, nuestra formación ha sido en torno a la CLOC, en torno a la Vía Campesina. Hemos trabajado con la plataforma de lucha, con la propuesta política. Por eso es que nosotros decimos que nuestro feminismo es campesino y popular, con identidad de clase, es desde la tierra.

Hqn: ¿Qué cosas nuevas que ves hoy te dan entusiasmo?
PR: Fíjate que yo creo que nosotros todavía no nos reponemos de dos cosas, lo que fue la derrota de la de la Constituyente, pero tampoco nos podemos reponer todavía de lo que fueron los años de pandemia. No hemos analizado profundamente cómo quedamos después de la pandemia, porque del otro lado ellos aprovecharon la pandemia a fondo. Y nosotros, nos resguardamos y nos protegimos a fondo, o sea el aislamiento. E instalamos esto de la virtualidad, y la virtualidad tiene sus límites, porque nos va despersonificando. Sin embargo, la pandemia también tuvo una cosa muy importante y es que validó fuertemente lo que es la agricultura campesina, el hacer del campo y de la pesca artesanal, y tuvo otra cosa: renació la agricultura urbana. Ha sido súper importante el movimiento que renace de la gente joven, principalmente en los barrios frente a la huerta urbana. Nosotros hemos hecho dos escuelas de agricultura urbana, y se creó un movimiento que reúne muchas huertas y lo seguimos haciendo. Creo que eso nos acerca mucho, porque hoy día también hay una fuerte conciencia frente a lo que nos están envenenando los alimentos que vienen de las empresas.
Es esa esperanza de poder seguir mirando al futuro con optimismo. Nosotros planteamos la Soberanía Alimentaria, pero también planteamos la Agroecología, que osadamente le pusieron agroecología, le pusieron un nombre, pero para nosotros son la forma de recuperación de las formas ancestrales de trabajar y de relacionarnos con la tierra. Hoy día tenemos fuertes movimientos agroecológicos, urbanos y campesinos en esta juventud.
Y yo creo que eso va a conformar un nuevo campesinado, una nueva forma de ver la vida, pero tenemos que acercarnos a la discusión política.
Creo que este fenómeno que hay de migración de la gente joven hacia el campo te ofrece mucha perspectiva, por lo tanto, te da un nuevo horizonte. Hoy día, la lucha contra el extractivismo está dada fuertemente por gente que llegó de la ciudad hacia el campo. El campesinado está más sujeto a caer en estos voladeros de luces de lo que significa la minería, la planta eólica, la energía alternativa o las falsas soluciones. Y yo creo que la gente que está llegando hoy día va más clara frente a eso.
Cuando se planteó la vuelta al campo en tiempos de pandemia, fue tirada así como al voleo, pero la verdad es que la vuelta al campo ha sido abrumadora. De repente también decimos “ha llegado tanta gente”, nosotros nos fuimos con mi compañero, y al ladito para la pandemia llegaron los dos hijos, y con los dos hijos llegaron dos amigos más, va llegando un grupo y se van adaptando.
Entonces, yo no soy tan derrotista, creo que uno mira las amenazas que tenemos y las vamos descubriendo y las vamos abordando.

Hqn: Pancha, pensando en esas juventudes, vengan de donde vengan, que son los que van a tomar la lucha por la soberanía alimentaria de la generación tuya ¿qué es lo que te gustaría dejarles planteado?
PR.: Bueno, siempre hemos dicho la juventud es el futuro, ¿no? El problema es que en este futuro la juventud está muy atrapada. Me preocupa precisamente que hoy día tengamos una juventud que está tan regocijada en lo tecnológico. Pero también no hay mal que dure cien años. Uno tiene la sensación de que los cambios son cíclicos. De todas maneras los pueblos reaccionarán, siempre van a reaccionar. Y siempre vamos a ver soñadores, vamos a ver gente que lleva en su sangre, que es parte de su vida, buscar la justicia social. Nosotros hemos dicho que los campesinos en América Latina caminamos junto a la Via Campesina, creando y alimentando, nutriendo esta ruta contra el modelo neoliberal. Pero en América Latina los campesinos no renunciamos al socialismo.
Yo creo que nosotros decimos que globalicemos la lucha y globalicemos la esperanza, y por lo tanto, nuestro camino es primero vencer el miedo. Por eso es que decimos sin miedo, con convicción, nosotros construimos los caminos de la esperanza. El construir los caminos de la esperanza significa buscar la fuerza que requiere la lucha para enfrentar este sistema. Eso somos. Somos mujeres que luchan, como decimos nosotras, mujeres que luchan la vida.
Buenos Aires, julio de 2025
Esta entrevista forma parte de la cobertura del Seminario “El Futuro de Nuestro Alimento” realizado en Buenos Aires el 13 y 14 de junio de este año y organizado por la Oficina Cono Sur de la Fundación Rosa Luxemburgo (FRL), junto al Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el Movimiento Nacional Campesino e Indígena – Somos Tierra (MNCI-ST) y el Grupo ETC.