Huerquen: Como actual presidente de ASADES nos interesa que nos cuentes desde tu visión, ¿Qué es ASADES? ¿Cuál es el rol que cumple dicha asociación?
PD: A partir de ser presidente empecé a comprender la magnitud de lo que implica la Asociación Argentina de Energías Renovables y Medio Ambiente cuyo rol queda muchas veces reducido a un congreso donde se presentan artículos o a una editorial de revistas en la temática. La asociación fue creada como una entidad civil sin fines de lucro con el objetivo de agrupar investigadores, profesionales, docentes, estudiantes, empresas, y distintas partes interesadas en el desarrollo y promoción de las energías renovables y la protección del medio ambiente, tanto a nivel Argentina como regional. Durante los últimos años se han incorporado a su vez cuestiones sociales.
Actualmente su rol es multifacético pudiéndose mencionar el fomento a la investigación y desarrollo, la capacitación a través de la promoción del conocimiento, la difusión y divulgación de nuevos avances en el área. Desde ASADES salen las actas de los congresos que se realizan anualmente de los que a su vez se nutren revistas como Avances de Energías Renovables y Medio Ambiente (AVERMA) y Energías Renovables y Medio Ambiente (ERMA). Se dictan cursos, talleres, seminarios, charlas magistrales. Se realizan entrevistas y mantiene contacto con la prensa.
Otro rol que ha venido teniendo ASADES especialmente en estos últimos años, es el de mayor involucramiento a niveles de decisión política, así como el de la articulación entre el sector académico – científico y el sector productivo, mediante la realización de asesoramientos que muchas veces son solicitados a los profesionales miembros de la asociación. En el marco de ASADES se cultiva a su vez el nexo entre el gobierno y la sociedad civil. Siempre con el objetivo de que se realice transferencia de conocimiento y tecnología. Muchos de los que participamos de ASADES somos científicos, pero también hay muchas empresas que presentan trabajos en los congresos contando sus experiencias de transferencia tecnológica al medio.
Hqn: ASADES realiza su congreso anualmente, este año ¿Dónde se va a realizar y en qué fechas?
PD: Este año se realizará la 48° reunión de trabajos en la ciudad de La Plata, en el contexto de inauguración de un centro científico y tecnológico que ha recibido una gran inversión por parte del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Generalmente se hace la reunión en las universidades. Esperamos que en esta edición haya mucho intercambio con actores y decisores políticos, así como empresas, entre las cuales hay algunas ayudando con la organización del Congreso entre las cuales se encuentra el programa PROINGED.
Hqn: Mencionás a ASADES como un espacio de intercambio principalmente en relación a lo que se viene investigando en materia de energías renovables, pero que este año por primera vez va a haber una agenda más política. ¿Crees que dentro del espacio se pueda empezar a discutir más en vinculación a políticas públicas, leyes o temáticas actuales como por ejemplo lo que se está dando en torno al hidrógeno?
PD: La esencia y el espíritu de ASADES es ese ambiente de camaradería, de intercambio de saberes y nuevos conocimientos entre expertos en la temática, sin embargo he tenido la oportunidad de participar como presidente de ASADES e investigador de CONICET, junto a otras instituciones como INTI, INTA, y la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), en la formulación de un proyecto de ley respecto a cómo trazar un pathway hacia la transición energética en Argentina que involucra 7 aristas en materia de renovables y eficiencia energética. Se elaboró un bosquejo de ideas, que ha demandado casi un año entero de trabajo, las cuales entendíamos debían llegar al ejecutivo nacional para que se trate una nueva ley sobre qué es lo que queremos en materia de transición energética y energías renovables. Ahora está en manos de la Cámara Argentina de Energías Renovables el trasladar ese proyecto al ejecutivo nacional. Lamentablemente a nivel nacional está todo tan movido y vertiginoso, con tantas incertezas de que es lo que va a pasar, que nunca pudimos terminar de pulir el proyecto. Ahora va a depender de los ánimos y objetivos del gobierno nacional en relación a eficiencia energética, energías renovables y transición energética en sí. Ese espacio del que surgió este proyecto ya se ha creado y espero que en este ASADES tengamos un poco más de lugar para la discusión y creación de redes, no solamente del sector científico, sino académico, gubernamental y empresarial. Esto es algo que siempre buscamos desde la asociación, generar espacios de debates de ideas, generar networking, esperando que haya bastante intercambio en este sentido.

https://asades.unsa.edu.ar/
Hqn: Especialmente desde el sur global aparecen debates en torno a modelos de transición energética: la transición energética un poco impuesta por el norte global frente a lo que se empieza a entenderse o demandarse como transición energética justa. ¿Cuál es tu percepción sobre transición energética justa, y qué implicaría?
PD: En esto hago foco en la palabra “justa” que viene de justicia. Eso implica realizar el paso de un sistema energético basado en combustibles fósiles a uno basado principalmente en energías renovables, entendiendo que totalmente renovable nunca podría ser, necesitamos el backup energético. Este traspaso se tiene que realizar de una manera sostenida en tres pilares: tiene que ser equitativa, inclusiva, y que beneficie a toda la sociedad. Siempre con el objetivo de minimizar los impactos negativos y maximizar las oportunidades, sobre todo para los grupos más vulnerables, ahí venimos a enganchar con lo que es la perspectiva del sur global.
Básicamente la transición energética justa va más allá de lo técnico y de lo económico, es una cuestión de derechos humanos, de equidad social y justicia. También algo que ha sonado mucho es sobre la justicia climática global. De ahí se puede seguir discutiendo todo lo que deviene en materia legal, sobre todo ambiental, donde habría que ver cómo está Argentina, si consideramos que transicionar energéticamente significa tener impacto directo en la parte ambiental. En ese sentido han seguido apareciendo casos de empresas mineras que atentan contra comunidades originarias cuando ya hay fallos históricos en el norte del país, en Jujuy, en Salta, a favor de comunidades originarias que se plantaron a los cambios propuestos por ciertas empresas. Todo eso hoy está siendo revertido y están empezando a aparecer nuevamente situaciones de conflicto. Entonces, respecto a transición energética justa, personalmente siento y puedo percibir, que estamos un poco atrasados en la materia.
Hqn: En este camino hacia una transición energética justa, ¿Cuál según vos considera debiera ser el rol del sector científico – técnico? ¿Cuál debiera ser el rol del Estado?
PD: Tanto nosotros científicos, investigadores, estudiantes, los que están en camino de doctorarse, como los distintos actores del sector político, tenemos que tener en cuenta que si queremos que suceda una transición energética justa, tenemos que conocer cuál es el entramado que hay por detrás. Por ejemplo, si nosotros nos remontamos a los pilares del derecho podemos empezar a hablar del acceso universal a la energía como un derecho. Es decir, toda la sociedad tiene que tener acceso a la energía, al agua, a los alimentos, etc.
En cuanto a lo relacionado con la creación de oportunidades económicas y laborales. Tenemos que tener en cuenta la participación y el consentimiento de las comunidades originarias en los proyectos de energías renovables. Puntualmente como científicos, el rol que debemos tener en la transición es, primero seguir con lo que venimos haciendo, generar conocimiento y tecnología. Para eso es fundamental poder disponer de fondos, ahí enganchamos con el Estado, para investigaciones, desarrollo e innovación tecnológica, y no solamente tecnológica, sino también que metodologías utilizamos para ayudar a mantener a la población informada para que pueda ocupar su rol en las tomas de decisiones en cuanto a proyectos. Como científicos, tenemos que ser capaces de evaluar y monitorear en la medida en que tengamos nuestros espacios, por ejemplo, realizar análisis de impacto ambiental, algo que, si bien generalmente se terceriza con un privado, muchas veces el CONICET juega un rol fundamental a través de sus tecnologías, de sus laboratorios y de sus investigadores para el análisis de impacto. De lo contrario, también lo hace el sector privado.
Después, no solamente nos tenemos que quedar con que ya hicimos nuestra parte, tenemos que hacer seguimiento a los proyectos, verificar cómo va progresando ese proyecto, si es que realmente se detectan anomalías que por ejemplo atenten la seguridad energética, o con los objetivos ambientales del proyecto, o con los objetivos de tasas de cobertura energética para el cual el proyecto ha sido creado. Destaco también nuestro rol como asesores, no solamente del sector político sino también del privado.
Nosotros, investigadores – científicos tenemos que estar permanentemente formados y actualizados para poder capacitar y formar recursos humanos, no solamente a las nuevas generaciones, sino también al sector laboral, a las personas que trabajan en materia de eficiencia energética en el sector privado. Después en términos de transición energética, si estamos convencidos de que el camino es que sea justo, como científicos tenemos que comunicar y divulgar, esto lo hacemos siempre, pero tenemos que enfatizar más en desmitificar y educar a la gente, al público, por ejemplo la discusión eterna de si el calentamiento global es producido por la acción del hombre, estamos convencidos que así es, pero tenemos que educar o promover la aceptación social. Tenemos que ser claros en nuestra forma de explicar las cosas para tener llegada a la sociedad.
También trabajar con las comunidades para entender cuáles son sus preocupaciones, entender cuál es su cosmovisión, cuáles son sus necesidades y cuáles son las soluciones energéticas que desde el sector científico podemos brindarles. Por último, me queda hacer énfasis en lo que es el rol del estado donde creo que esta esto de empezar a reconocer el acceso a la energía como un derecho ¿es posible ese reconocimiento o ese trabajo del acceso a la energía como un derecho sin un estado presente, en un contexto donde la energía es una cuestión meramente mercantil objetivo de la parte privada? Esto es todo lo contrario a lo que este gobierno nacional pretende, está dejando de ser el actor central y articulador indispensable para asegurar una atención energética con justicia.
El rol del estado debiera ser desde formular leyes o políticas públicas hasta implementarlas y además supervisar que se cumplan, algo básico para toda ley, pero en materia de energías renovables, medio ambiente, sociedad, que hacen a la transición justa, tiene que haber un claro proyecto estatal con el estado como actor central o articulador en el cual haya diseño y promoción, primero de un marco regulatorio, sólido, sostenible y predecible también. Lo demás está en relación a inversión en infraestructura, no solamente de generación eléctrica, sino también en redes de investigación, desarrollo e innovación pública, también en relación a garantizar la participación en este tipo de proyectos, financiamiento que hoy está tambaleando. Tenemos la agencia de IDEMA que está con todas las líneas de investigación desfinanciadas, con las decisiones que se han tomado a través de decretos de reestructurar la agencia I+D, de fusionar INTI con INTA y un montón de cosas más que son palos en la rueda. Después está lo relacionado a algo más de base como es la protección social y la equidad, donde hoy no están garantizadas las políticas de empleo y reconversión, es decir crear verdaderos programas de capacitación, de entrenamiento a la gente que ya trabaja en materia de transición energética justa. Lo que hoy hay en capacitaciones es bastante poco.
Por otro lado, lo que está faltando mucho es la poca gobernanza que tenemos a nivel estado en cuanto a diálogos multisectoriales, no hay espacios y aquí quiero abrir un paréntesis, por ejemplo, desde ASADES, y con otras asociaciones científicas del país, estamos abriéndonos camino hacia reuniones con diputados y senadores para plantear qué es lo que queremos en materia científica, ya que la mayoría de los que estamos enfrente de las asociaciones somos investigadores científicos. Estamos desde hace unos meses atrás intentando nos den un espacio multisectorial, es decir estado, asociaciones, academia, empresas, para por lo menos nos den explicaciones de qué es lo que quieren, o qué es lo que pretenden, con el modelo económico en términos de ciencia y tecnología e investigación. Todavía no hemos logrado acceder a ese espacio, estamos ahí germinándolo.
Desde nuestra asociación tenemos coordinación con otros actores internacionales, este año retomamos vínculos con la asociación internacional de energía solar la ISES y también con la asociación brasilera de energía solar ABENS, retomamos el vínculo con el objetivo de armar un convenio de trabajo que en principio es colaboración de difusiones.

Hqn: Si bien la transición energética es un proceso que ya se está sucediendo ¿Cuál consideras que son hoy los principales desafíos que se presentan?
PD: Aunque la transición energética ya está sucediendo, si observamos la demanda energética actual, necesita que la misma sea de mayor escala y mayor velocidad. Si nosotros esperamos que la transición energética justa suceda de forma más amplia y rápida tiene que estar apalancado de leyes y políticas públicas de financiamiento y también de que nosotros estemos preparados como sociedad para absorber lo que esa transición energética nos tiene previsto, es decir la magnitud del cambio requerido es muy grande, porque necesitamos reemplazar de manera urgente una infraestructura energética nacional. Seguimos dependiendo del gas como fuente primaria y del calor como fuente secundaria. A nivel global matrices energéticas como la de Argentina se repiten, son muy poquitos los países queriendo ser completamente renovables. La infraestructura basada en fósiles tiene siglos de antigüedad. Esto exige que la rapidez de despliegue de las renovables sea mayor, haciendo énfasis en temas como el almacenamiento energético, cómo lidiar con la intermitencia de las energías renovables, principalmente solar y eólica, etc.
Respecto a infraestructura en redes, si vamos a generar energía tenemos que ser capaces de distribuirla. En cuanto al financiamiento, a los costos, al acceso a materias primas, etc. Otro desafío que ya he mencionado es que tiene que haber una aceptación social, pero en términos justos, no podemos mentirle a la sociedad tratando de implementar proyectos que vulneran completamente sus derechos, la sociedad no lo va a aceptar.
Respecto también a cómo hacemos uso de la energía o respecto a como las empresas siguen sosteniendo lógicas cuyo objetivo es únicamente producir, transición energética se enmarca en afrontar algo mucho más grande que es la crisis climática. ¿Necesitamos cambios más profundos, ¿Hablamos de una transición, más que energética, sistémica?
Toda transición, un cambio cultural, de movida te demanda un cambio de paradigmas. Seguir pensado que el consumo energético es ilimitado, lineal, no va más. Sabemos que se nos van a acabar las fuentes en algún momento y que tenemos que empezar a buscar formas de hacer nuestro uso de energía, independientemente de la fuente, de una forma eficiente. Yo prendo un foco y sé que estoy quemando carbón, si me voy a la habitación y dejo la luz prendida sigo quemando carbón, es algo que no se ve pero que tenemos que empezar a pensar, en eficiencia, en economía circular en términos de que yo para producir un panel necesito electricidad, agua, agentes químicos, minerales. Entonces tengo que volver hacia atrás en la cadena de valor y empezar a pensar cómo incidir sobre esos esos bloques de la cadena de una forma más sostenible, lo que conocemos como análisis de ciclo de vida, tanto aguas arriba como aguas abajo por ejemplo de un panel fotovoltaico o del aspa de una turbina eólica. El tema cultural abarca también a este a individualidades que tenemos como uso responsable de la energía, tenemos que fomentar cambios en los hábitos de consumo, en los hogares, en las empresas.
En cuanto a la parte tecnológica está clara, el reemplazo de tecnologías de una base energética por otra cada vez más eficiente. En términos económicos puedo decir que la transición implica una reasignación de recursos económicos. En cuanto a lo social nosotros tenemos que ser capaces de identificar cuáles son los sectores más vulnerables, ir a ellos, conocer cuáles son sus necesidades y tratar de aportar en términos de transición justa. Lo cultural tiene mucho que ver también con la justicia, la equidad social. Tenemos que de alguna forma abordar aquellas necesidades o preocupaciones del pueblo en general o de las comunidades afectadas por la descarbonización ¿y por qué digo esto? porque descarbonizar un sector implica carbonizar otro por decirlo de una manera, entonces ahí es donde tenemos que poner énfasis en tecnologías de captura de carbono que si bien han tenido un buen impulso hoy por hoy casi no se ven casos de éxitos en términos de mover la aguja de emisiones al ambiente en el planeta. Entonces la parte cultural es preocuparnos por lo que se viene. Es plantear escenarios, la parte intangible de todo esto, es decir cómo afecta a la gente en los dos sentidos, desde el estado hacia el habitante y cómo el habitante puede inferir en las decisiones estatales, es decir si no se abordan estas tres o cuatro patas de la transición energética, que eran la tecnológica, económica, social y cultural y agrego una quinta, política. Si no se abordan todos estos aspectos la transición corre riesgo, lo estamos viendo, está siendo lenta, desigual o ineficaz, es decir no justa, o es justa para unos cuantos en términos económicos y es injusta para otros en términos de vulnerabilidades.
El éxito real depende de cómo nos organizamos como sociedad y cómo nos adaptamos a estos cambios, siempre y cuando tengamos las reglas del juego bien claras desde la esfera política, estatal, tecnológica, sector académico y empresarial. Hay que cambiar de cabeza, cambiar de pensamiento. Para que realmente haya una transición energética, hay que un poco patear el tablero, porque si no lo que vamos a hacer es seguir manteniendo el mismo orden mundial, pasar de una matriz energética a otra, y en el fondo nada va a cambiar.
