“Es fundamental trabajar las sensibilidades y la empatía” – Martín Crespi

“¿Qué sentido tiene concentrar lingotes de oro en bancos del primer mundo cuando se destruyen nacientes de ríos? ¿Por qué esta lógica depredadora se instala con tanta facilidad en nuestras sociedades y en nuestras culturas? ¿Por qué estas dinámicas productivistas no tienen límites razonables? ¿Cómo se constituyen estos razonamientos que mandan obedecer y obligan a resignarse? ¿No existen alternativas posibles?”; todo esto (nos) pregunta Martín Crespi en el prólogo de “Naturaleza Humana. El arte como expresión”.

Quienes pudimos ver la muestra plástica, la reencontramos aumentada en el libro, enriquecida por la voz y las reflexiones de quienes dan pelea al extractivismo en nuestros territorios.

NATURALEZA HUMANA: el libro, la muestra, la apuesta.

Una herramienta para conocer problemáticas concretas y escuchar la voz de quienes se embarran en la lucha.

Un logrado artefacto que retoma y actualiza el viejo y amoroso vínculo entre compromiso social y creación artística.

Un llamado de atención para no enamorarnos de la argumentación racional y asumir que la disputa es también (y quizá sobre todo) en el terreno de las sensibilidades.

Una apuesta a torcer el rumbo al abismo en que nos embarcaron las narrativas del mal-desarrollo, de la mano de la belleza del arte y las voces compañeras.

Huerquen: ¿Qué es el proyecto Naturaleza Humana?

Martín Crespi: El proyecto de Naturales Humana trabaja como eje transversal el extractivismo, donde este es como una guía donde uno se adentra en las diversas problemáticas ambientales, es decir, plantear la cuestión de la extracción de los recursos naturales, de los bienes comunes como eje para producir la muestra.

Es una muestra plástica que surgió hace 4 o 5 años donde trabajo estas diversas problemáticas ambientales y socio ambientales. Trato de hacer una síntesis conceptual de esos conflictos, de esas problemáticas, de esos territorios, desde la plástica. Las imágenes producidas se plasmaron en un libro y están acompañadas de notas a referentes que le dan fundamento a esas imágenes. Comunicar primero a través de la imagen, sensibilizar a través de ellas, y después fundamentar estos conflictos con testimonios de afectados directos o de referentes que están trabajando sobre estos temas.

Hqn: ¿Cómo mapeaste esos conflictos y buscaste la imagen que lo expresara con mayor crudeza? ¿Cómo fue ese proceso de encontrar la pieza?

MC: Intenté hacer un relevamiento de las distintas problemáticas ambientales que hay en nuestro país y en nuestra región, y a partir de ahí empezar a investigar y tratar de sintetizar estas problemáticas desde lo visual. Es muy diverso. El eje como decía es el extractivismo en sus múltiples manifestaciones: la megaminería, el tema de la producción del monocultivo de soja o el extractivismo urbano, las distintas formas como se manifiesta el extractivismo; tomarlo y tratar de reflejarlo desde la plástica.

Hqn: El libro tiene pequeñas entrevistas que acompañan las obras.

MC: El conjunto de voces que está en el libro es una construcción que pude realizar por tener acceso a los medios alternativos donde circulan esas voces, y donde circula esa información. Uno va escuchando, va anotando, va prestando atención si sale algún libro… Estar atento a esas voces, a esas miradas, a esas reflexiones y esos discursos me sirvió como fuente para producir lo visual. A veces partía de un referente o de un afectado directo, es decir, partía de la problemática. Otras veces al revés, producía una pieza, un objeto intervenido y luego buscaba la forma de dar con esa persona que reflejaba esa imagen. O sea, qué persona con su experiencia de vida, de lucha, con la experiencia en los territorios, reflejaba la imagen que había producido.

Hqn: Construir un relato desde lo estético y al mismo tiempo desde la palabra debió ser un desafío conceptual y también metodológico. ¿Cómo viviste esto de poner a dialogar estos universos distintos, la palabra y la imágen, lo racional y lo sensorial?

MC: Lo que te permiten las artes visuales es un abanico muy amplio, vos podés diversificar el mensaje, es decir, vos tenés un mapa o un objeto intervenido y el mensaje como le llega a la otra persona es muy personal, muy individual. Entonces cuando vos lo referencias con una temática particular y le pones palabra a eso, es decir un testimonio que fundamenta una imagen, no es tan difícil que encaje. La imagen te transmite un contenido que es diverso. De acuerdo al receptor de esa imagen, de acuerdo a su bagaje cultural, a su clase social, a la cuestión de género, de acuerdo a donde vive etc. va a tomar y a percibir distintas cosas de esa imagen.

Hqn: y de ese encuentro ¿sale algo potenciado? es decir, algo que es más que la imagen y más que la palabra.

MC: Hay una confluencia y me parece que combinan bien. Lo importante es la palabra escrita y la imagen pero también la palabra escuchada, hablada. El libro tiene la particularidad de tener códigos QR, entonces escaneando con algún dispositivo electrónico como un celular se puede escuchar también las voces, los distintos tonos, como se dijo, como se pronunció, la distinta carga emotiva que hay en la voz, y ahí la palabra cobra más fuerza y tiene más relevancia. Esa fue la idea de la producción; que las palabras, las ideas, los pensamientos, las reflexiones fundamenten a la imagen y que potencien el mensaje visual.

Hqn: ¿Cómo materializaste este proyecto?

MC: En este momento en que es tan difícil producir algo desde el punto de vista económico, fue con muchísimas limitaciones pero ahí juega un rol muy importante el tema de la creatividad. Cuando tenés la intención de hacerlo, buscas las maneras de producirlo. Utilicé como base el foamboard que es el material donde uno pega las fotografías. Es accesible. Son cartulinas con telgopor en el medio y calando en forma manual fui desarrollando distintos mapas de Argentina, de América del Sur, del mundo y luego fue conseguir objetos que tenían que ver con las distintas problemáticas.

La idea es continuar produciendo para otra muestra y producir con los elementos de cada lugar donde está la problemática. Utilizar esos materiales como recursos expresivos para armar una producción artística. Por ejemplo, hay una calavera de resina en la cual le adherí material microparticulado que sale de las tolvas de la empresa Klaukol en Virrey del Pino. Esa empresa no usa unos filtros y por las chimeneas sale un material microparticulado que es tóxico. Ese material decanta por las noches y a la mañana se encuentra todo el barrio con esa resina, con ese polvillo. Entonces lo que hice fue recolectar ese polvillo y pegarlo en esta calavera intervenida. La idea es esa: jugar con los materiales de la zona, que tienen que ver con el tema de la contaminación porque también es una manera de acercar esa problemática a una muestra plástica.

A veces no hace falta mucho dinero para producir una muestra. Lo que sí hace falta es tiempo, creatividad y rebuscársela para conseguir los objetos.

Por ejemplo con el cajón de José Rivero y Nicolás Arévalo: son dos cajones de tomate intervenidos. Es una obra que tiene mucho impacto desde lo visual, es muy fuerte, muy profunda, porque no solo está denunciando el fallecimiento de los dos chiquitos sino que también está denunciando un sistema de producción, el sistema de cómo se produce el tomate y como lo llegamos a consumirlo nosotros. Entonces tiene un doble mensaje: por un lado denunciar y recordar la muerte de estos dos chiquitos, y por el otro poner de manifiesto como es la producción convencional de los tomates que están fumigados.

 

También produje una serie de 23 – 25 mapas de Argentina y 10 América del Sur con distintas problemáticas ambientales. Es interesante como la producción visual de los mapas te permite trabajar los conflictos que hay en torno al territorio, no sólo las cuestiones ambientales sino también en este sistema en el cual estamos viviendo, donde lo importante es la propiedad privada y todo lo que involucra en relación a las explotaciones que se hacen de esos recursos naturales.

Por ejemplo estoy pensando en un mapa de Argentina intervenido con calaveritas de resina con los colores de la bandera argentina y ese mapa en cuanto a como lo relacionamos con los testimonios o con un tema en particular vinculado al genocidio en la fundación de los Estados-Nación.

Hqn:  ¿Qué te gustaría que suceda con Naturaleza Humana?

MC: Lo que uno busca con este material es comunicar. Me parece que el objetivo del libro y de la muestra, el objetivo de la página (donde todo el material está disponible) es la comunicación. Fortalecer los lazos de estas batallas culturales que estamos dando para que le mensaje circule, para que haya una construcción colectiva más eficiente. El objetivo del libro es ese: un pequeño aporte a todas estas luchas que se vienen dando en torno a lo ambiental, a la soberanía alimentaria, a los derechos que tienen que ver con la salud, con una vida digna, con un suelo sano. Y después que circule; que circulen los libros, la muestra, las imágenes.

Hqn: Contanos un poco que es esa aventura que se llama Pachamamita Libros.

MC: Así es. Pachamamita Libros es una aventura. Es un proyecto editorial que surgió a partir de la muestra plástica. Cuando yo pensaba la muestra, pensaba que en un rincón tenía que haber material pensado para chicos. Si vos vas a visitar la muestra con tu hijo, hija, con tus sobrinos, que haya un espacio pensado para chicos. Y ahí se me ocurrió hacer una serie de 2 o 3 libros.

En su momento los hice a mano, cociéndolos, encuadernándolos a mano, y ese proyecto de la editorial de libros fue creciendo muy de a poquito. Hice circular los pequeños ejemplares que tenía y eso fue circulando, llegando. Tuve la suerte de contactarme con Darío Aranda y él lo promocionó porque le gustó el material y a partir de ahí tuve pedidos de todo el país. No daba abasto para producir, por los tiempos y por los cotos. Después una pequeña editorial de una cooperativa imprimió 500 ejemplares de cada uno de esos libros: uno relacionado a la soja, otro a la minería y otro a la deforestación, y fue creciendo. Siempre poniendo plata, tiempo y energía pero por lo pronto el material circulaba. A partir de esas tres primeras publicaciones hice un libro que tiene que ver con el tema de la alimentación, ya con Dana Chereau (antes había trabajado con la ilustradora Ana Pascale) y ese material ya circuló de una forma más fluida. Después saqué un libro sobre el tema del agua ya con realidad aumentada (RA) que es una particularidad que tiene ese material; en Argentina no hay muchas producciones y menos en forma independiente. Consiste en hacerle a las distintas imágenes que sean tomadas como código, vos te bajas un aplicativo y al enfocar en las imágenes aparecen distintas animaciones y contenidos que vos podes trabajar.

Los libros están gratis en la web y lo interesante de este recurso tecnológicos es que no hace falta que compres el libro; te descargas el aplicativo gratis para Android. Es súper interesante como recurso didáctico para trabajar contenido, en este caso, relacionado con lo ambiental.

Y el último libro infantil es la historia de Caperucita, una Caperucita moderna. Ese libro tiene una particularidad, ya que uno ya le va tomando un poco mejor la mano a la hora de escribir y ese libro tiene 4 ejes: la cuestión de género, que Caperucita es Mapuche, están las nuevas tecnologías (Caperucita envía Wathsapp por ejemplo), y también está el conflicto ambiental.

La estructura de los libros infantiles tiene un primer relato, una historia, una fábula y en la segunda parte tiene distintas actividades didácticas, ya sea trabalenguas, sopa de letras, laberintos, algunos chistes, espacios en blanco para que los chicos lo intervengan y no quede el libro olvidado en la biblioteca, es decir, tienen distintas actividades que tienen que ver con la temática ambiental. Se llaman libros-álbumes y están disponibles en la página para descargarlos libremente.

Hqn: A veces en la lucha solemos ser muy racionales, muy de argumentar ¿Qué pasa con la sensibilidad en todo esto? ¿es también un campo dónde disputar?

MC: Me parece que tenemos que tener una lectura acerca del sistema, es decir, qué hace el sistema capitalista con las sensibilidades. Creo que el punto de partida es ese. Es un espacio de disputa, hay que trabajar mucho, conscientemente de lo que entra en juego en las sensibilidades, porque este sistema te aísla, te toma como individuo, te mediatiza a través de una pantalla digital, y cuanto más aislado y más fragmentado estás cultural y socialmente, mejor sos manipulado, mejor sos controlado. Entonces me parece fundamental el tema de trabajar las sensibilidades, de trabajar la empatía, lo que le está ocurriendo al otro o la otra que está en un territorio y que podrías ser vos; y que a corto, mediano o a largo plazo estaremos afectados por cualquier problemática ambiental porque respiramos, comemos, nos alimentamos o tomamos agua. Entonces me parece que el tema de las sensibilidades es una forma de comunicación imprescindible a tener en cuenta. No subestimar las comprensiones, no solo pasa por la racionalidad. A través de una imagen, de una palabra, de una música, de una expresión artística, llega a sintetizar mejor conceptos complejos, a comprender. Y esa sensibilización lleva a una acción concreta, a una trasformación; no solo a la introspección porque le toca una fibra determinada, sino también a accionar en la realidad concreta, a decir basta de lo que está ocurriendo en los distintos territorios.

Hqn: ¿Por qué haces todo esto?

MC: Que buena pregunta… retomo lo que decía de la cuestión didáctica de los libros en el aula, me parece un recurso interesante para trabajarlo ahí. Una vez me dijeron que el contenido era muy elevado para la edad a la que están destinados los libros, que era muy complejo para chicos muy chicos, y ahí pensaba en Anita Zabaloy, en esto de los chicos trabajando este contenido en los territorios… Me parece que las distintas problemáticas que abordan los libros son completamente distintas si se trabaja en los centros urbanos o en los territorios donde están ocurriendo, donde las están padeciendo. Me parece que el grado de comprensión es distinto, aunque eso no quita que en los centros urbanos los chicos tomen conciencia de lo que está ocurriendo en otros territorios, a veces muy cerca de donde están viviendo.

¿Y por qué hago todo esto? Me parece que es una forma de expresión como dice el título del libro Naturaleza Humana. Es una forma de no quedarnos ahogados con lo que está ocurriendo, con lo que estamos haciendo con la naturaleza. Es una forma de manifestar esa angustia que uno lleva adentro. Es una herramienta de comunicación importante y necesaria.

Hay mucho por hacer, mucho por crear, por problematizar, debatir y cambiar. Me parece que este sería un aporte mínimo, que hay que hacer mucho con literatura infantil sobre estas problemáticas, ya que son las generaciones futuras las que van a padecer las consecuencias de lo que nosotros le estamos haciendo a la naturaleza. La educación ambiental tiene que ser transversal, desde el Jardín de Infantes hasta la Secundaria e incluso hasta la Universidad.

Me parece que tenemos que aprender muchísimo de los pueblos originarios, muchísimo de la naturaleza, y el camino de la educación es uno de los caminos que hay que transitar. Por eso uno intenta hacer un pequeño aporte a toda esta batalla cultural que hay que dar.

Buenos Aires, septiembre de 2019

Pd: y se vienen en muy poco tiempo nuevos libros!

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