La única buena práctica es la agroecología – Encuentro de Pueblos Fumigados y Agroecología de Buenos Aires

El 16 y 17 de marzo, en Bolívar, se realizó el 10mo Encuentro de Pueblos Fumigados y el 3ro de Agroecología de la provincia de Buenos Aires. Lxs compañerxs del Colectivo Tierra Viva –que se habían propuesto como organizadores durante el encuentro anterior, en Saladillo- recibieron a integrantes de más de 100 organizaciones, asambleas e instituciones de 80 localidades bonaerenses. Entre ellas, se destacó la participación de compañerxs de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) y del MTE Rural – CTEP, para incorporar la mirada, necesidades y planteos del sector campesino, que avanza hacia un importante encuentro en mayo, en busca de construir un programa agrario y popular común, donde se decidió participar.

También participaron integrantes de nuestros Pueblos Originarios, sobre todo de la Nación Mapuche, quienes aportaron además de sus reivindicaciones e historia de lucha, su cosmovisión que está en la base de lo que vamos entendiendo por “Buen Vivir”.

En estos 10 encuentros, a la denuncia de los impactos del agronegocio en la salud y el ambiente, se fue agregando y tomando fuerza la construcción de las alternativas agroecológicas que florecen en todo el territorio provincial. Asimismo estuvo presente la lucha que venimos dando contra el intento de modificar la Ley de Semillas, y contra la liberación comercial del primer trigo transgénico del mundo.

Panorama

Cada año en Argentina, el agronegocio derrama alrededor de 350 millones de litros de agrotóxicos en distintas partes del país. Esos venenos impactan en forma directa sobre las poblaciones cercanas a los campos adonde se fumiga y llegan a las grandes ciudades de distintas maneras, sobre todo a través de los derivados de la soja y maíz transgénicos presentes en los “alimentos” ultraprocesados, y el algodón.

En los Pueblos Fumigados las tasas de enfermedades no transmisibles -como el cáncer, los problemas de tiroides y neurológicos, alergias y los problemas epidérmicos y respiratorios- aparecen aumentadas en comparación a la media nacional. De esto dan cuenta los Campamentos Sanitarios de la Universidad de Rosario y estudios de las Universidades de Córdoba, La Plata, Nordeste, Río Cuarto y otras. La ciencia independiente de nuestro país viene reflejando desde hace muchos años estos impactos sin que los Estados asuman esta situación como el enorme problema de salud pública que es.

Por el contrario, el compromiso de la enorme mayoría de nuestra clase política con este modelo es evidente. Con Cambiemos en el Gobierno esto se ha profundizado escandalosamente, y la administración de María Eugenia Vidal en Buenos Aires puso al frente del Ministerio de Agroindustria al ex gerente de Monsanto, Leonardo Sarquís.

La provincia arrancó el año con la entrada en vigencia de la Resolución del Veneno, la 246/18-MAGP, que bajo el discurso empresario de las llamadas “buenas prácticas agrícolas” habilitaba fumigaciones con agrotóxicos en las zonas de resguardo donde estaban expresamente prohibidos, como ser la proximidad zonas habitadas, escuelas rurales, cursos de agua y puntos de bombeo, o reservas naturales.

El rechazo a esta resolución fue tan importante que forzó su suspensión por un año. Sectores sociales y políticos que hasta el momento no venían siendo parte de esta lucha se sumaron al reclamo. Frente a este panorama, lxs participantes del encuentro sostenemos que la única buena práctica es la Agroecología.

Manos a la obra

A pesar de los pronósticos de lluvia el encuentro comenzó el sábado temprano. Después de la mística de apertura nos dividimos en 10 “caminos” o grupos de trabajo temáticos: Feminismos y agroecología, Construcción Política y Social, Ciencia Digna y Tecnologías Comunitarias, Agroecología (Redes de Producción y Consumo), Salud, Arte y Comunicación, Educación y Escuelas rurales, Legales y Acciones Legales; que retomaron los debates de años anteriores. Además, este año se sumó un nuevo grupo denominado Economía Ecológica, dedicado a la reflexión sobre nuevas formas de producción y consumo, más solidarios y colaborativos. Además, en este encuentro, el debate feminista apareció de forma transversal en varios “caminos”, sintetizado sobre el final en la consigna “sin feminismo, no hay agroecología”.

Hacia el atardecer, justo antes de que caiga el sol, salimos a marchar por Bolívar para sacar afuera algo de lo que estuvimos construyendo puertas adentro; y como cierre hubo un festival artístico y baile. El domingo, seguimos trabajando en los diez caminos y compartimos las conclusiones y propuestas de cada uno de ellos en el plenario.

Quedó planteado así una lista importante de tareas que habrá que asumir de conjunto, y hechos concretos en los que nos planteamos participar. Para adelante se propuso buscar formas más aceitadas de organización y coordinación a nivel provincial y se decidió cambiar el nombre del Encuentro: de “Pueblos Fumigados y Agroecología” a nombrarlo “Encuentro Pluricultural de Pueblos Fumigados por la Agroecología y el Buen Vivir de Buenos Aires”. El 11vo Encuentro provincial será en la localidad de Mercedes en marzo del año que viene, y hay una propuestas para convocar a un Encuentro Nacional.

Caminando hacia el Buen Vivir

Somos un movimiento diverso que en muchos territorios tiene recorrido, desarrolla una gran cantidad de actividades, y obtuvo logros importantes. Enfrentamos a un modelo cuyas raíces transgénicas se hunden mucho más allá de los campos fumigados y que asume distintos rostros: el abanico de actores y personalidades que participaron de ExpoAgro en San Nicolás lo demuestra con claridad. Quienes lo sostienen y fomentan apuestan a consolidar un tipo de sociedad, y sus lógicas de valoración influencian a amplios sectores más allá de lxs involucradxs directamente en la producción.

Muchas veces a quienes enfrentamos el extractivismo y cuestionamos las nociones de “desarrollo” y “progreso” sobre las que se apoya, se nos interpela diciendo que “no tenemos alternativas” y tras el estigma de “ambientalistas” se nos busca encapsular y separar de las sociedades de las que formamos parte. Romper estas trampas nos requiere creatividad y esfuerzo en la interlocución, tener iniciativas y sobre todo desarrollar las alternativas.

Asumir lo que tenemos enfrente nos plantea nuevas tareas de organización y coordinación provincial; abrazar a las organizaciones campesinas y de pueblos originarios que son nuestrxs hermanxs en este camino; ir al encuentro de lxs trabajadorxs de las ciudades; reconocer qué acuerdos pueden construirse en cada momento con sectores de la política; adonde el día a día de la lucha en cada territorio pueda nutrirse con iniciativas comunes, y transformar “bellas ideas” en hechos concretos.

¿Soplan nuevos vientos? Hoy es cada vez más fuerte la búsqueda de puentes entre lxs productorxs del campo y lxs consumidorxs de la ciudad para tener alimentos sanos a precios justos. Con los verdurazos las organizaciones campesinas lograron instalar en el debate público quiénes son los que alimentan al pueblo incorporando el tema de la tierra; la red de municipios y comunidades que fomentan la agroecología (RENAMA) acaba de ser distinguida en Roma por la FAO, mostrando experiencias que abarcan decenas de miles de hectáreas de producción agroecológica extensiva; las cátedras de soberanía alimentaria están en casi todas las universidades del país como parte del camino que la ciencia digna abre puertas adentro de la academia; y así… Son ejemplos concretos de un camino andado.

Profundizarlo está en nosotrxs!

 

Buenos Aires, marzo de 2019

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