Andalgalá: “Las 600 caminatas representan el orgullo de mantener en alto la defensa de la vida”

Este sábado 7 de agosto, el pueblo de Andalgalá-Catamarca cumplió 600 movilizaciones de resistencia contra la megaminería metalífera y contaminante. 600 caminatas, cada sábado, desde hace 11 años.
Además de lo simbólico del número, el énfasis estuvo puesto en “que bajen las máquinas” que las mineras Yamana Gold, Glencore y Newmont, como parte del Proyecto MARA (Agua Rica), lograron subir al cerro aprovechando la “cobertura” que les dieron las restricciones a la circulación por la pandemia, con el claro acompañamiento del poder político y judicial.
La resistencia del pueblo de Andalgalá es conmovedora, y sólo se explica por lo esencial de la defensa del agua, el cerro, y la vida. 600 rondas y caminatas en cualquier situación hubieran despertado el interés general, sin embargo, además de la persecución y la violencia que sufren de un verdadero Estado de las corporaciones mineras, esta historia de resistencia es sistemáticamente ocultada por los grandes medios nacionales y el periodismo comercial.
Es que Andalgalá es un espejo: detrás de las falsas promesas de “desarrollo” y “progreso” con que Bajo La Alumbrera se instaló hace casi 25 años, hay una experiencia real de saqueo, pobreza, contaminación y violencia que nutre la resistencia de este pueblo; en la que se miran las comunidades de toda la cordillera y más allá.

Este sábado, Erika Loritz entrevistó a Aldo Flores, Rosa Farías y “Chela” Ignes, integrantes de la Asamblea El Algarrobo, y sus palabras están acompañadas por fotos de Brian Chayle, también integrante de la asamblea.

 

Aldo Flores

EL: ¿Qué significan para ustedes estas 600 caminatas?
AF: Las 600 caminatas representan el orgullo de seguir manteniendo en alto la defensa de la vida; defendiendo el agua, defendiendo nuestro cerro. Es nuestro único objetivo, y haber caminado tantas veces la plaza, la calle, nos hace sentir ese orgullo. Pero a la par del orgullo a veces uno siente mucha impotencia porque estamos luchando contra un monstruo apuntalado por todas las instituciones de nuestro país. Instituciones que deberían estar a favor del pueblo, y que además juran defender los intereses del pueblo; los políticos, los jueces, de ellos no tenemos casi nada de apoyo.
En este momento ellos siguen trabajando, y a nosotros por querer impedir el paso. Esas máquinas que estaban perforando, desataron un nuevo conflicto acá y nos metieron presos. La dictadura minera en su máxima expresión: nos allanaron la casa, nos destruyeron pertenencias, a mí me tiraron al piso, estuve 10 días en la comisaría y otros 10 días más con prisión domiciliaria; estoy con una causa abierta.

¿Cómo ves esto hacia adelante?
AF: A nivel local teníamos una ordenanza que decía no a la mina y ahora la estamos perdiendo porque están cautivos de las migajas que les da el gobierno y entonces ahí pesa más el miedo de perder sus privilegios siendo funcionarios. Sentimos una desprotección total. En la medida que tengamos máquinas en los cerros la minería avanza. Como se dio La Alumbrera, pero con La Alumbrera nosotros no teníamos idea de lo que era la minería a cielo abierto; ahora ya sabemos y estamos luchando. Eso hace que no tengan ni vayan a tener jamás el consenso social.

¿En qué situación está el amparo que presentaron en diciembre?
AF: Lo están manipulando, nos dicen que vuelve todo a foja cero, pero mientras la empresa está operando, los tiempos de la justicia son lentos y los tiempos de la minería son rápidos.

¿Qué es lo que sostiene esta lucha que ya es un símbolo a nivel nacional?
AF: La sostiene la voluntad de vivir y amar este lugar, Atahualpa Yupanqui sabía decir “para el que mira sin ver la tierra es tierra nomás”, y acá en estos años hemos logrado que la gente empiece a valorar sus lugares, su belleza, eso hace que se vaya sumando gente.

¿Creció la participación y la conciencia socioambiental en estos años?
AF: Muchísimo, y mucha participación de jóvenes y eso nos da esperanzas, el plan de ellos es matarnos, pero esto continua.

¿Qué porcentaje de la población rechaza la minería?
AF: Acá hay un 80% de rechazo a la minería, pero sucede que acá la gente no tiene el ejercicio de la participación. Falta que la gente se manifieste, exprese lo que quiere, lo que siente. Todo el mundo nos ve en la calle y dice que bueno lo que están haciendo, está hermoso, estamos con ustedes, pero falta que se sumen, el día que ese 80% salga a la calle ese día los echamos a la mierda.

Rosa Farías

EL: Qué significan para ustedes estas 600 caminatas?
RF: Por empezar mucho esfuerzo, mucho tiempo dedicado para visibilizar esta lucha, hemos logrado concientizar una gran parte de nuestro pueblo y también de distintos puntos del país. Los pueblos están despertando frente a lo que es un proyecto de megaminería, que no solo afecta a Andalgalá sino a otros territorios; porque el mineral sale de Andalgalá con el agua y el agua contaminada llega a Tucumán, esa agua contaminada va para el dique de Santiago del Estero y de allí el mineral va en tren hacia los barcos de Rosario, afectando a 5 provincias.

¿Cómo ha sido la participación, la conciencia, a lo largo de estos años en esta lucha?
RF: Para nosotros ha sido el despertar de la conciencia en defensa de esto que es nuestro, por suerte los jóvenes acompañan bastante porque realmente ellos entienden que son los que continúan en esta resistencia. Para nosotros es importante realizar acciones orientadas a la concientización junto con otras acciones vinculadas a lo legal, pero fundamentalmente el crecimiento de la conciencia.

Griselda “Chela” Ignes

EL: ¿Qué significan para ustedes estas 600 caminatas?
ChI: Estas 600 caminatas significan sangre sudor y lágrimas, porque no pensábamos que iba a durar tantos años esta lucha; porque teníamos la esperanza de tener gobiernos que nos protegieran, que escuchasen y que luchasen por los derechos de los ciudadanos.
Esta lucha no es del pueblo de Andalgalá solamente. Están contaminando a muchos territorios, sabemos y entendemos que el agua los ríos son como venas de nuestros cuerpos, y entonces si contaminás la sangre, contaminás todo el cuerpo; por eso decimos que esta lucha es una lucha de todos
Con el tema de la participación, juegan con la necesidad de la gente. Las empresas mineras vienen y condicionan a los políticos, y el político de turno empieza a apretar a la gente y a prometer trabajo y dádivas. En la mayoría de los casos es solo una promesa y la forma de manipular a la gente, los vigilan o amenazan que no van a obtener el puesto prometido. Están usando la necesidad de la gente

¿Cuál es el sentir en general de la gente respecto de esta lucha
ChI: Hay gente que está cómoda, muchos nos dicen “estamos con ustedes” pero no participan. Nos dicen que “cuando quemen las papas van a salir” pero ¿cuándo va a ser? ¿cuando sea demasiado tarde? Me toca ir a los negocios y me dicen que bárbaro parece que estos políticos la han dejado entrar al final, pero si vos no salís como pueblo cuando estamos, cuando te informamos, cuando nos estamos jugando el pellejo, de algún modo estás dejándolo entrar. Yo he tenido hijos menores de edad que me los han metido presos, les han inventado causas, obviamente causas armadas pero mientras tanto ¿quién te limpia eso?

¿Cuál es el rol de la mujeres en esta lucha?
ChI: Las mujeres en esta lucha hemos demostrado que tenemos los ovarios bien puestos, nos tienen miedo, saben que nosotras como mujeres nos arriesgamos a todo y saben que lo hacemos por el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos porque pensamos que si nosotros hemos podido disfrutar de un pueblo con agua y aire sanos ¿por qué vamos a dejarle esta miseria envenenada a nuestras generaciones venideras?

Andalgalá, 7 de agosto de 2021

600 caminatas por la vida – #AndalgalaResiste

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