Recuperar territorio: recuperar el derecho a ser. El caso de la Comunidad Mapuche-Tehuelche Newen Tuaiñ Inchin

El 13 de Julio pasado, la Comunidad Mapuche-Tehuelche Newen Tuaiñ Inchin (que quiere decir “Con la Fuerza de Todos”), ubicada en las costas del Río Lepa en la provincia de Chubut, anunció la reafirmación de sus derechos territoriales a través de la recuperación de tierras a la vera del río Lepa tras haber sido “Agotadas todas las instancias legales y burocráticas y ante la negativa del estado de sostener un diálogo político serio que tienda a la restitución de las tierras sagradas y productivas que ancestralmente pertenecen al pueblo Mapuche-Tehuelche.” (Comunicado de la Comunidad NewenTuaiñ Inchin del 13 de Julio).

La declaración también anuncia la necesidad de reconstrucción de la forma de vida Mapuche-Tehuelche en el territorio, en estrecha vinculación con el equilibrio natural junto a los ngen (entidades espirituales) que allí habitan. Para ello, se disponen al ejercicio del derecho a la autonomía y al autosustento mediante el retorno a los territorios de los que fueron despojados.

El Lof Newen Tuaiñ Inchin recibió el apoyo de otras comunidades en proceso de recuperación, como lo hizo público el Lof Lafken Winkul Mapu el 14 de julio, analizando la situación:

“Entendiendo esto como parte del proceso de reconstrucción de nuestro pueblo, recuperando parte del territorio usurpado por los wingka. Siendo esto un ejemplo más de dignidad que busca autonomía y fortalecimiento desde el kimvn (conocimiento) Mapuche, sabiendo que los wingkakeche nunca han tenido voluntad de dar solución ni lo harán desde el diálogo sino por el contrario sólo despojo, represión, asesinatos… Cómo sucedió en nuestro lof donde el estado wingka terrorista fusiló por la espalda al weichafe Rafael Naweliem y hoy protege a su asesino Francisco Javier Pintos, siendo esto una maniobra más de este estado koylafe (mentiroso), manipulador…”

Este de 22 de julio, desde temprano, la comunidad sufrió un operativo policial con intenciones de realizar un allanamiento. Bajo la dirección de Rodolfo Hess, titular de la Unidad Región de Esquel de la Policía -desplazado de la División Regional de Infantería de Comodoro Rivadavia tras haber sido denunciado por toda la división por malos tratos- el allanamiento esperaba encontrar armas. Inmediatamente la Comunidad accionó comunicados públicos para visibilizar la situación y recibir apoyo:

“A primera hora de la mañana de este lunes 22, llegaron patrulleros y camionetas de la policía de Chubut, provenientes de Gualjaina y Esquel. El jefe del operativo pidió a gritos que se abra la tranquera y nos negamos hasta que exhibió la orden de allanamiento. Se los dejó ingresar y procedieron a revisar una de las casas, fuertemente armados y filmando. Luego se dirigieron a la otra casa en donde nos habíamos refugiado la mayoría y nos exigieron que nos identificáramos o seríamos llevados por la fuerza a la comisaría. En un principio nos negamos, pero luego de hablar con nuestra abogada la Dra. Sonia Ivanoff, nos identificamos. Al rato la policía se retiró del lugar, dejando la zona liberada a manos de terratenientes entre los que pudimos identificar a Pintos, Caliqueo, Taylor, Boletti y Capandegui (con causa penal por dispararle con arma de fuego a un menor de la comunidad hace un año), que juntos a otras camionetas 4×4 que pertenecerían a patoteros de Comodoro Rivadavia cortaron el camino comunitario, único medio para llegar a la recuperación.”

Sobre estos hechos, Eusebio Antieco, autoridad comunitaria contó que:

“Le dije al jefe de policía, señor Hess, que tome nota de todo lo que hay y que fotografíe todo lo que hay…Por otro lado, un grupo de la persona que se le fue recuperada la tierra armó un grupo de choque y también el señor Rodolfo Hess pasó a avisarle al grupo de choque que se estaba armando, les dijo cuántos éramos y nos dejó la zona liberada. Nosotros estuvimos en permanente alerta por esta situación y gracias a todos los hermanos y hermanas que llegaron de distintos lugares y que se acercaron, se llevó una audiencia para llegar a una mesa de diálogo. Acá los que tienen que llevar una mesa de diálogo para encontrar una solución territorial definitiva es el gobierno. Yo estoy abierto a la mesa de diálogo

Contexto de la recuperación territorial 

Las noticias evidencian el recrudecimiento de las políticas de violencia por parte del Estado Nacional contra sectores marginados de la sociedad. Mientras fogonean las bondades del servicio militar voluntario y el gobierno recibe con pompas a Pompeo -Secretario de Estado de Trump- para hablar de terrorismo, las comunidades indígenas que habitan en Argentina continúan reclamando lo que por derecho les pertenece: la ocupación efectiva y control territorial sobre tierras comunitarias. Y esto es así porque tanto la constitución nacional, a través del Art. 75 Inc. 17 que reconoce la posesión y propiedad comunitaria de tierras ocupadas tradicionalmente, como el Convenio 169 de la OIT, vigente hace 18 años en Argentina y que exige la consulta previa, libre e informada en asuntos concernientes a comunidades indígenas y el reconocimiento de las tierras comunitarias en las que habitan, así lo disponen. No obstante, Argentina está al debe en esta materia, corolario de la falta de voluntad política y de los intereses privados que hay en juego, mientras que las comunidades organizadas tejen estrategias a través de litigios para ejercer sus derechos y para que la ley no sea letra muerta. Casos emblemáticos como el proceso iniciado Lhaka Honhat en la Provincia de Salta han llevado al Estado Argentino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos dentro de un proceso que comenzó en 1998 y que aún continúa. A la luz de los hechos, los procesos litigiosos son largos, duran décadas, mientras los derechos consagrados esperan ser cumplidos.

En este contexto, la recuperación territorial está cada vez más presente, urgente, y los pueblos indígenas están haciendo lo posible para efectivizar sus derechos. Sucede en Miraflores, provincia de Chaco, en donde a través del Consejo de Recuperación Territorial se están recuperando 10.000 hectáreas del pueblo Qom y Wichi sobre las que se han desarrollado negocios inmobiliarios ilegales. En la lucha por esta recuperación, en septiembre de 2018, desapareció Silverio Enríquez, indígena Qom que apoyaba al Consejo. Una semana después, el cuerpo de Silverio fue hallado sin vida en un lote dentro de las 10.000 hectáreas. También sucedió en el Lof Lafken Winkul Mapu donde luego de dar a conocer la recuperación territorial el 11 de noviembre de 2017, el Estado avanzó con toda la fuerza de la violencia y de la teoría del enemigo interno para criminalizar al pueblo mapuche. Dos semanas después de anunciada la recuperación, el grupo albatros de Prefectura, de la mano del Prefecto Francisco Javier Pintos (detenido preventivamente el 12 de junio y liberado el 5 de julio pasado) asesina al weichafe Rafael Nahuel. Lo mismo sucedió con el Lof Cushamen, sobre el que el Estado montó la parafernalia de terrorismo, elaborando informes oficiales donde se pueden ver herramientas de trabajo rural presentadas como supuestas armas. Por la recuperación del Lof en Resistencia Cushamen nos arrebataron al valiente y solidario compañero Santiago Maldonado, plantando su cuerpo meses después de haber sido asesinado. Actualmente la causa por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado se dio por cerrada y la familia reclama la reapertura, pidiendo una investigación independiente e imparcial que esclarezca el crimen.

Por eso, cuando una comunidad hace público su derecho efectivo de recuperar territorio ancestral, literalmente están arriesgando su vida.

El Estado Argentino es responsable de dar la espalda a estos procesos de reivindicación territorial, negando el ejercicio efectivo de otras formas de vida -como la Mapuche- que son imposibles sin el acceso a su territorialidad.

El despojo de las tierras de Costa Lepa

Para visibilizar el proceso de recuperación y entender su historia Juana Antieco, hermana de Eusebio, difundió parte de la historia:

“La comunidad de Costa del Lepa pertenece a lo que fue la Gran Reserva de lo que hoy se conoce como el Departamento Cushamen. Fue una Reserva Indígena creada en el gobierno de Roca que otorga por decreto nacional en ese entonces unas 78.600 hectáreas. Esas 78.600 hectáreas fueron distribuidas en muchas familias, entre ellas, las familias de mis dos abuelos ahí en Costa del Lepa, a 45km al noreste de Esquel, se llega por la ruta nacional N°40 y ahí está el empalme ruta N°12 en dirección en lo que es Piedra Parada y antes de llegar a Gualjaina, 15km antes, está nuestra comunidad de Costa del Lepa. Hoy por hoy viven aproximadamente unas 30 familias. En su momento, cuando mis dos abuelos vivían, de un margen del río era dominio de Zenón Antieco y del margen derecho era dominio de Manuel Antieco, todos eran Antieco en Costa del Lepa.

De a poco empiezan a venir los mercachifles, los vendedores, otras familias que habían sido desalojadas de sus territorios originales. Entonces mis abuelos empiezan a dar permiso a la gente que no tenía lugar para que se hagan su casa, para que cultiven la tierra, para que puedan tener animales. Y así es como empezó a poblarse Costa del Lepa de otros apellidos que no son Atieco, pero que algunos son también descendientes de pueblo originario Mapuche. Nosotros nos autoreconocemos como Mapuche-Tehuelche porque, por el lado de mi padre somos mapuche y por el lado de la línea materna somos Tehuelche, o sea nosotros nos autoreconocemos como Mapuche-Tehuelche… Entonces, el primer contacto que ellos tienen con ese entonces “la fronteriza” (guardia fronteriza) fue allá por el año 1935/36, es lo que nosotros tenemos en los registros, donde pasan a hacer un censo de la población que habitaba. Obviamente eran todos Antieco los que habitaban ahí y ese fue el primer contacto.

¿Cómo se inicia el conflicto que hoy desencadenó en la recuperación de ese territorio ancestral? Allá por el año 1940 aproximadamente, llega un turco llamado Melhem Bestene que hizo firmar con el dedo a todos los pobladores de Costa del Lepa, excepto a mi abuelo. Los mapuche no sabían escribir, entonces aprovechándose de esa situación y con mentiras –como todos los terratenientes- les hizo creer a los pobladores que estaban firmando un permiso para hacer un camino. En ese entonces los caminos eran solamente de carro o había huellas de caballo. Entonces, algunos que no sabían ni leer ni escribir, firman con el dedo la conformidad y esa conformidad no era para hacer un camino, sino que era para despojarlos de sus tierras tradicionales, todo el pastoreo comunitario que tenían. Entonces se inicia un largo camino de reclamo, que empieza con mis dos abuelos, Manuel y Zenón Antieco, reclamando sus tierras tradicionales. Posterior a la muerte de ambos, continúa mi papá Julio Antieco, reclamando todo el territorio que nos habían quitado… Muchos años… Todos estos reclamos fueron siempre en el marco del respeto, pacíficamente, como eran nuestros viejos, respetando a las autoridades cómplices de los terratenientes y de los estancieros. Y muere mi papá y continuamos nosotros, los hijos de Julio Antieco, en el reclamo y empezamos a volver al territorio porque como Mapuche creemos que fuimos expulsados del territorio de una manera muy violenta. No sólo a través de las políticas del propio Estado sino a través de la Escuela, a través de la Iglesia. Eso nos llevó a migrar a las periferias de las ciudades a ser sirvientes de los ricos. Esa fue la realidad que vivimos todos nosotros acá.

Bestene no sólo alambró lo que hoy se recuperó, hizo una casa, cercó todo el perímetro. Porque él lo que hizo fue apropiarse de las mejores tierras a la vera del río y después se apropió de la parte de sierras de Costa del Lepa que era todo el pastoreo comunitario que se tenía para poder criar animales… nuestros antepasados eras crianceros. Entonces, son 70 y tantos años de reclamo, se agotaron todas las vías administrativas, pasaron muchos gobiernos de diferentes partidos políticos y nunca resolvieron nada, porque ellos aducen que es un tema muy complejo. O sea, tampoco se puede resolver porque los que están apoderados de los territorios indígenas, la mayoría, pertenece al gobierno. Entonces es muy difícil que el gobierno pueda dar una solución al conflicto real del territorio.

Cuando muere mi papá nosotros tuvimos otra dura pelea con el gobierno de la provincia. El difunto gobernador Mario Das Neves por decreto nos quita parte del campo del lote 2, que es la sierra de Costa del Lepa y se lo da -por una cuestión política- a una prima nuestra. De estas formas opera el poder político para enfrentar a familias con familias. Nosotros apelamos y seguimos toda la vía administrativa. En ese entonces el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) funcionaba, daba respuesta con abogados que conocían el derecho indígena. El decreto del entonces gobernador quedó como anticonstitucional y volvimos a recuperar el campo. Y cuando recuperamos el campo volvimos a comprar animales, volvimos a hacer mejoras. Y dijimos, en un momento vamos a recuperar lo que les sacaron a los abuelos. Y pasaron muchos años, agotamos todas las instancias administrativas de vuelta. Entonces llegó el tiempo de hacer efectiva la recuperación.”

Bestene, como sabía que no iba a lograr los títulos de propiedad, hace dos años decidió venderlo a otro terrateniente de apellido Pinto. Una vez que la Comunidad se enteró de la situación, envió una carta documento a los hermanos Pinto, alertándolos de que ellos iban a comprar territorio ancestral sobre el que hay procedimientos administrativos en curso. Entonces se solicitó una mesa de diálogo, pero a comunidad no recibió respuesta: “Nosotros no estamos dispuestos a esperar 70 años más y consideramos que agotamos todos los trámites administrativos y no hubo respuesta” explica Juana.

La recuperación: ¿qué dicen los jóvenes de la comunidad?

En diálogo con Juana Antieco, el programa radial Latido Americano (viernes 12hs por Fm la Caterva 97.3) preguntó lo siguiente: ¿Cuál es la relación con los jóvenes de la comunidad? Porque eso es algo que a veces se pierde de vista y parece que el reconocimiento territorial por parte de comunidades remite a algo ancestral, como si fuera una reivindicación de otro tiempo. Pero también hay jóvenes que hoy en día quieren volver a su territorio, que están queriendo producir alimentos sanos y reconectarse con la naturaleza desde otra forma, otra racionalidad y así vivir la economía, las relaciones sociales, la forma de habitar el mundo de otra manera.

-Juana Antieco: “En realidad es un proceso que se da dentro de cada familia. Entonces, el hecho de que hoy por hoy nuestros jóvenes, nuestros hijos particularmente, tengan plena conciencia de cuál es el origen y el despojo que vivieron sus antepasados… partimos de esa base. Por empezar, partimos de recuperar nuestros verdaderos nombres. Te puedo dar el ejemplo mío, mis hijos tienen todos nombre mapuche, algo impensado para la época en que mi mamá me tuvo a mí. Entonces, una forma de poder continuar esto es haciendo que nuestros hijos y nuestros jóvenes participen activamente de todo este proceso, que participen de los grandes parlamentos que a veces se hacen. Que cuando hacemos ceremonias, estén participando activamente porque es una forma de que ellos empiecen a asumirse en su identidad como mapuche y empiecen a tener ese conocimiento necesario para reafirmar su identidad como pertenecientes a un pueblo ancestral. Hoy por hoy los jóvenes, que son los que más energía tienen, son los que plantean esta cuestión de volver al territorio, sobre todo los jóvenes que están en las grandes ciudades y viven en las periferias. Ese es el planteamiento generalizado de los jóvenes. Fíjate la comunidad que recuperó tierras de Benetton, nada más ni nada menos, la mayoría son jóvenes. Entonces, tiene que ver con esto, desde el momento que uno se acepta, acepta su historia y acepta la pertenencia a determinado linaje, comunidad y pueblo, empezás a hacerte una interpelación: ¿y qué hago en la ciudad?; ¿qué hago trabajando en una casa de familia, cuando mis abuelos tenían cantidad de extensión de campo, sabiendo que puedo volver a la tierra y trabajar para el autosustento y tener una economía sustentable y vivir de una forma más sana, cuidando los newenes (fuerzas con la que los mapuche cohabitan)? Yo creo que se está dando un proceso creciente en lo que es recobrar el saber milenario que nos habita.”

Audio de la entrevista a Juana Antieco:

https://archive.org/details/1907191erbloquejuanaantiecocostadelepa

También te podría interesar

Sembraron Terricidio, Cosecharon la Rebelión de Las Flores

“Nosotras sabemos qué hacer” – 1° Encuentro Nacional de Mujeres Trabajadoras de la Tierra

Cuidadoras del fuego. Cuerpo-territorio en resistencia frente al saqueo

La Agroecología tuvo su primer Congreso en Mendoza

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *